martes, 15 de septiembre de 2015

El Temor y El Amor

Me han dicho que de niño yo tenía mucho temor a la oscuridad, y que mis padres sufrieron tremendamente durante los años que llevaba este temor, ya que pasaron incontables noches tratando de consolarme, e incluso a veces se enojaron el uno con el otro a causa este miedo que tenía yo.
También recuerdo que despertaba muchas noches bañado en sudor y temblando de temor, o despertar en un pánico cuando soñaba que caía a un profundo abismo oscuro que parecía no tener fin.
La psicología moderna, probablemente tiene un nombre elegante para esto, y es posible que incluso haya una serie de medicamentos para ello. En los días de mi infancia teníamos una manera más práctica para hacer frente a estos temores.
Sin embargo la psicología moderna no tiene en cuenta el hecho de que vivimos en un mundo espiritual que precede al natural, y que es causal en todos los efectos naturales; además, la psicología moderna opta por ignorar el hecho de que tenemos en nuestro ser un vacío del tamaño de Dios que, comprensiblemente, sólo puede ser llenado por Dios, y que la mayoría, si no todas, las terapias y estudios y experimentos modernos se reducen a tratar de resolver un problema irresoluble, aparte de Dios. Pues la mayoría de las enfermedades o condiciones mentales nacen de éste, sin dudas muy rechazada realidad, los seres humanos necesitan a Dios, y todas las luchas y desafíos y sueños que tenemos para llegar a la cima, para encontrar el verdadero amor o la paz o la felicidad, son sólo un intento de llenar ese vacío dentro de nosotros, que sólo puede ser llenado con Jesucristo, nuestro Señor.
La Biblia nos dice que: No hay temor en el amor. Pero el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor lleva en sí castigo. El que teme no ha sido perfeccionado en el amor. 1 Juan 4:18
Sin embargo, el verdadero significado de este versículo se confunde a menudo, lo que nos está diciendo es que si dejamos que el amor de Dios penetre en nuestra vida, y si nos rendimos a su amor y le reciprocamos ese amor, con todo el  corazón, entonces este vacío, el cual nos impulsa a perseguir sueños irrealizables, tratando de encontrar la felicidad, va a ser satisfecho, va a ser llenado, y entonces nos vamos a sentir completos.
Entonces nos daremos cuenta del verdadero significado del amor y todos los temores serán echados fuera, no habrá más dudas o interrogantes o esa sensación de vacío.
El temor es una consecuencia de la inseguridad, de no saber, de la incertidumbre, de la duda. Y este temor puede expresarse en rabia, la ira, la intimidación, los celos, la posesividad, la impulsividad, la gula, tendencias adictivas, y así sucesivamente, y sin embargo, la raíz de este temor es nuestro deseo de satisfacer una necesidad espiritual esencial: la necesidad de Dios .
No entender esta necesidad es lo que nos lleva a la persecución de la satisfacción a través de tantos otros medios; y para cada individuo esta búsqueda se manifestará de diferentes maneras, esta es la razón por la cual, muchas personas persiguen el lujo, o la fama, o de alta educación, y aunque nada de esto es malo por sí mismo, la búsqueda incontrolable y obsesiva de ellos lo es. Algunas personas se vuelven alcohólicas, otros se convierten en depredadores sexuales, otros son arrastrados por la codicia. Y muchas personas se mueven constantemente de un experimento a otro, al no encontrar satisfacción en ninguno de ellos.
En esencia, la búsqueda de la auto-realización mueve el mundo de hoy, es sólo que en su mayoría, todo el mundo la persigue por la razón equivocada, para satisfacer una necesidad que sólo puede ser satisfecha por Dios a través de Jesús. Y aunque muchos se han dado cuenta de que espiritual es el camino a seguir, todavía se estremecen ante la idea de que Jesús es la solución, pues admitir tal cosa implicaría reconstruir todo su sistema, descartando su visión de la vida y debiendo sustituirla por una nueva cosmovisión, sería como volver a nacer. Esto no presenta ningún atractivo al mundo, les parece de mal gusto, incluso vergonzoso.
Esto implicaría echar el orgullo a un lado y admitir que toda su vida se ha basado en una mentira, de aquí que exista tal resistencia, tal oposición radical a los mismos.
Les es mucho más sencillo negar y denunciar el cristianismo como una religión arbitraria e intolerante, llena de dogmas e imposiciones duras, es más fácil arremeter en contra de Dios y Jesús, echarlo fuera de la escuela y el gobierno y el hogar, y cerrar la puerta detrás de Él, pues vivir en la negación parece mucho más divertido.
Sin embargo, esto es a lo que se reduce, vivir en la negación, cerrando la puerta a la posibilidad de que Jesús es la solución y la respuesta a todas nuestras interrogantes
Así que, experimentan en las religiones orientales, o las prácticas de la nueva era, y flotan de un intento a otro para encontrar una respuesta a su hambre espiritual. Y a medida que pasa el tiempo, el miedo aumenta, y el vacío se siente más vacío, y algunos caerán en la depresión o incluso se quitaran la vida. Algunos, sin embargo, deciden abrir sus mentes a la luz de Jesús, y la gracia de Dios les visita, y encuentran las bendiciones de la salvación, y la aparentemente elusiva respuesta que habían rechazado durante tantos años se ve tan clara.
Y cuando nos enamoramos de Dios, entonces podemos descubrir el amor que Dios tiene por nosotros, el cual ha estado siempre allí, invitándonos a venir a Él. Y al exteriorizarse, este amor comienza a afectar la vida de otros, que han estado luchando con las mismas interrogantes. Y el temor desaparece, cuando el amor toma las riendas, en Cristo Jesús.
José A. Luna

Siervo de Cristo Jesús

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