jueves, 16 de junio de 2011

Santos y Sin Mancha Delante de Él!

El desafío de ser cristiano no está en nuestros esfuerzos para tratar de ser como Cristo, o en evitar el pecado o la superación de la tentación. No se trata de ser religiosamente dedicado a Dios, nuestro padre, y serle fiel, en la lectura de nuestra Biblia y la oración constante.
Nuestro verdadero reto en ser cristianos es llegar al entendimiento. Entendimiento, porque si realmente lográramos comprender, entonces todo lo anterior seria un actuar sin esfuerzo, por fe, y estas cosas no serían ni siquiera un pensamiento en nuestras mentes.
Sin embargo, dedicamos una muy significativa cantidad de tiempo tratando de ser como Cristo, tratando de ser buenos, tratando de ser obedientes, tratando de mantenernos en el buen camino. Incluso muchos cristianos dedicados, inconscientemente pasan mucho de su tiempo probándose y midiéndose ante un espejo, el cual está ahí para mostrarnos como deberíamos ser, la forma en que deberíamos actuar, no cómo debemos tratar de ser, y la palabra clave aquí es tratar.
¿Te tengo confundido todavía? no dejes e leer, porque esto se pone mejor.
La Biblia nos enseña que todos nuestros esfuerzos son como trapos de inmundicia a un Dios puro y sin mancha. (Isaías 64:6) y también nos dice que debemos ser santos de la forma en que nuestro Padre es santo (1 Pedro 1:15-16)
Y por cierto, es verdad que la Biblia nos llama a la buena conducta y a ser santificados, y cometer nuestros caminos al Señor. Y todos estos mandamientos parecen implicar una acción, algo que tenemos que hacer.
Mas la Biblia también nos muestra en Efesios 1:4 que Él nos eligió en Cristo antes de la creación del mundo para ser santos y sin manchas en su presencia.
Al echar un vistazo más de cerca a este versículo, vemos en primer lugar, que somos elegidos. Incluso antes de que hubiera otra cosa en todo el universo, Dios había decidido que nos separaría para Él, y no podía ser de otra manera, ya que si nos hubiese dejado la decisión a nosotros, nos habríamos rebelado y tornado todo el asunto en un pandemonio.
De hecho, debemos notar que Él no nos elige en nuestros propios méritos, pues las normas de Dios son simplemente demasiado altas y no hay nada en nosotros que no sería repugnante para un Dios perfecto, pero el Salmo 103:10 dice que él no nos trata como nuestros pecados merecen, ni nos paga según nuestras maldades. Por lo tanto, Él nos eligió en Cristo. En palabras muy simples, su abundante gracia se derramó sobre nosotros y la Sangre del Cordero que fue inmolado por los pecados del mundo marcó los postes de nuestras puertas, para que, a pesar de nuestros pecados pasados, El Señor nos pasara por encima. (Éxodo 12:12-13).
Sin embargo, la cláusula que nos concierne realmente, es la que sigue en el versículo 4 de Efesios 1; para ser santos y sin manchas en su presencia.
Y esta cláusula es importante pues a menudo es mal-interpretada o mal-representada, siendo leída como una orden y no como una afirmación.
Dios no nos está diciendo en esta cláusula, que debemos ser santos e inmaculados en su presencia, Él nos está diciendo que ya somos santos y sin mancha, que nuestra historia ha sido borrada, limpiada, que tan lejos como está el oriente del occidente , así mismo Él ha alejado de nosotros nuestros pecados, nuestras rebeliones (Salmo 103:12).
Por lo tanto, tenemos que renovar nuestro entendimiento sobre nuestra relación con Dios. Si hemos confesado nuestros pecados, si nos hemos arrepentido y nos hemos comprometido a caminar por la fe en Cristo Jesús, si hemos confesado con nuestra boca que Jesucristo es el Señor, y creemos en nuestro corazón que Él fue resucitado de entre los muertos, la Biblia nos enseña categóricamente en Romanos 10:9-10 que somos cristianos nacidos de nuevo y que Dios ha quitado nuestros pecados de nosotros, y ya no necesitamos preocuparnos de la perfección, porque ante los ojos de Dios ya somos perfectos.
Por supuesto, esta afirmación requiere una explicación.
Y aquí es donde muchas personas resbalan y caen. Si usted es un verdadero cristiano, el Espíritu Santo es quien obra en usted, Él es quien da la convicción, y la transformación a medida que usted aprende a caminar por la fe en Cristo, y es normal que muchos nuevos cristianos deben luchar con el pecado a medida que crecen. Pero debido a la obra del Espíritu Santo, en su vida, la Biblia nos enseña en 1 Juan 5:18 que toda persona nacida de Dios, no practica el pecado. Y los que siguen pecando a propósito podrán decir que son cristianos, pero no lo son.
Somos santos y sin mancha delante de Dios, y esto es porque el espíritu de Dios está constantemente trabajando en nosotros, porque hemos sido expiados, y la vida de Cristo está en nosotros, y esto, naturalmente, nos llevará a caminar en la palabra, a vivir en el espíritu, para ser santificados.
Algunos de nosotros somos más efectivos que otros en la vida cristiana, y gran parte de esto se refiere a cómo somos capaces de entender que no es haciendo cosas como esto se logra, sino por creer, por el entendimiento, por la asimilación de la importancia de la vida por la fe en Cristo. Entonces todo lo demás caerá en su lugar por su propia cuenta, entonces claramente podremos entender que ya hemos sido redimidos, que ante los ojos de Dios somos ya santos y sin mancha, y que nuestro esfuerzo debe centrarse en escuchar la voz de Dios y dejar que el espíritu nos guíe a la obediencia y a la comunión y el amor a Dios y al prójimo.
Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo, y que conozcan ese amor que sobrepasa todo conocimiento; y que puedan ser llenados en la medida de toda la plenitud de Dios. (Efesios 3:17 b-19)
usted puede tenerlo por seguro, usted es un hijo de Dios. Niéguese a permitir que las acusaciones del enemigo le toquen, y viva una vida fructífera.
Y si usted no está seguro, entonces lea Juan 3:16 y Romanos 10:9-10 otra vez, y no sólo eso, confiese, arrepiéntase, reciba y sea Salvo.
Con mis bendiciones, en el nombre de Cristo Jesús

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

martes, 14 de junio de 2011

Ciudadanos del Cielo!

En la mayoría de los países del mundo, cuando una persona nace en este país, él o ella reciben automáticamente la ciudadanía de ese país independientemente de la procedencia de sus padres. Pero igualmente Las leyes de la mayoría de los países del mundo establecen que los hijos de sus ciudadanos son ciudadanos, independientemente del lugar en que nazcan.
Este es el mismo caso de cada cristiano nacido de nuevo, de cada persona que profesa su fe en Cristo Jesús y lo sigue fielmente
Y esto es así, porque a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios, hijos no nacidos de la descendencia natural, ni de la decisión de la sangre o la del hombre, sino que nacidos de Dios. (Juan 1:12-13)
Y cuando usted es un ciudadano de una nación, usted tiene todos los derechos y privilegios otorgados por ese país a sus ciudadanos.
Tenemos el caso de Pablo en Jerusalén, después de ser atacado por una turba y rescatado por los soldados romanos, (Hechos 21:30-32) el comandante romano ordenó que él fuera azotado. Sin embargo, cuando Pablo mencionó que él era un ciudadano romano, no sólo no fue él azotado, pero todos estaban en temor por haber maltratado a un ciudadano romano y lo trataron con todos los derechos y privilegios de su ciudadanía. (Hechos 22:24-29)
Tenemos el ejemplo actual de las revueltas en Egipto y Libia, cuando esta crisis surgió en estos países, los gobiernos de todos los países del mundo se apresuraron a extraer a sus ciudadanos del peligro y llevarlos de vuelta a sus países o a un lugar seguro.
El Rey de Reyes, nuestro Señor Dios todopoderoso, tiene todo el deseo de mantenernos seguros, a salvo, mientras vivimos en esta tierra peligrosa en estos tiempos difíciles, después de todo, Él es nuestro padre.
Por cuanto sois hijos, Dios envió al Espíritu de su Hijo en nuestros corazones, el Espíritu que clama, “Abba, Padre" Así que usted ya no es un esclavo, sino hijo, y ya que usted es un hijo, Dios le ha hecho también un heredero. (Gálatas 4:6-7)
Y porque Él es nuestro padre, y porque hemos nacido de su Espíritu, somos ciudadanos del cielo, y pertenecemos al Reino de Dios (Filipenses 3:20) y no tenemos ningún motivo o razón para estar afanándonos con las cuestiones de esta tierra.
Ciertamente vivimos en este país, cualquiera que sea el país en que vivimos, y estamos obligados a obedecer sus leyes, seguir sus reglas, y estamos expuestos a las cosas buenas y malas que suceden en este país, por lo que es nuestro deber defenderlo, protegerlo, y trabajar para hacerlo un lugar mejor.
Pero tenemos una garantía que nos es dada cuando sometemos nuestra vida al conocimiento de Cristo, tenemos una ciudadanía que no es de este mundo, estamos llamados a vivir identificados con nuestra verdadera identidad.
Romanos 12:2 dice: "No os conforméis a los patrones de este mundo, sino se transformado mediante la renovación de tu mente. Entonces, podrás comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta.
Y este es nuestro verdadero objetivo como hijos y herederos de Dios y ciudadanos de su Reino, ajustarnos al modelo de Jesús, y seguir el ejemplo del buen Pastor, caminar en el sendero estrecho, y vivir de acuerdo a la voluntad de nuestro padre. Alabado sea siempre su santo nombre!
La Biblia dice en la primera carta de Pedro que somos un pueblo escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para proclamar las obras maravillosas de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. (1 Pedro 2:9) y como tal debemos actuar, y vivir, y caminar por esta vida transitoria, con el claro entendimiento de que nuestro verdadero hogar está a la espera de nosotros y que por nuestra conducta pecaminosa nos arriesgamos a ser impedidos de entrar a nuestra verdadera nación, y terminar estancados en el reino de las tinieblas, donde toda la eternidad es la ausencia de Dios y la presencia del mal en su estado mas puro.
Nada realmente importa mucho en esta tierra, todo es una fachada, una gran ilusión que busca mantenernos distraídos de las cosas que realmente importan.
Queridos amigos, os ruego como a extranjeros y peregrinos en este mundo que sois, que se abstengan de los deseos pecaminosos que batallan contra el alma. Y vivan una vida tan recta entre los paganos que, aunque los acusen de hacer el mal, sea posible que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a Dios en el día de la salvación. (V. 11-12)
La Biblia nos enseña que si alguno está en Cristo, nueva criatura es (1 Corintios 5:17)
Por tanto como nuevas criaturas que sois, como recién nacidos ciudadanos del cielo, y como hijos de Dios, vamos a seguir las cosas del espíritu, haciendo honor al don gratuito de Dios, para que su gracia continúe abundando en nosotros y seamos una verdadera luz para el mundo.
Con mis bendiciones, en el nombre de Jesús

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

jueves, 9 de junio de 2011

En mi Propio Entendimiento!

Al igual que todos los cristianos, me gustaría poder escuchar la voz de Dios cada cinco minutos, me gustaría que El me dijera cada pequeña cosa que debería estar haciendo en todos los aspectos de mi vida, desde qué alimentos comer, qué ropa ponerme, de qué manera cepillarme los dientes, hasta la ruta que debo tomar en el camino al trabajo y vuelta a casa.
De hecho La vida sería fácil si tuviéramos una brújula, una especie de GPS que nos diera cada pequeño detalle sobre nuestro diario vivir, esto seria ideal, y nos evitaría tropiezos y caídas innecesarias, y todos los dolores de cabeza y las pesadillas, y los golpes y contusiones que estamos destinados a sufrir en nuestro caminar por la vida.
La realidad es que las cosas si funcionan exactamente así, sí tenemos una brújula, una especie de GPS que nos dice siempre que camino tomar. Tenemos la voz de Dios la cual siempre nos está diciendo qué hacer. La realidad es que tenemos problemas de audición, o estamos demasiado ocupados para prestar atención a lo que Dios nos esta tratando de decir.
Proverbios 3:5-6 dice: Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia, reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.
Muchos cristianos leen la Biblia y ven cómo el Señor nuestro Dios usaba hablar con Moisés o Abraham o José, y desean y piden que Dios les hable de esta manera. Pero fallamos en no entender que la Biblia fue escrita durante un período de 1500 años, y que las conversaciones con Moisés o José o Abraham no ocurrieron tan rápidamente como Dios nos habla hoy a través del Espíritu Santo. De hecho, Abraham tenía setenta y cinco años la primera vez que escuchó la voz de Dios, y le tomó veinticinco años ver materializada la primera de sus promesas. Moisés pasó cuarenta años en el desierto con los israelitas, pagando el precio de la sordera de su congregación y esperando en el Señor para ver cumplida la promesa que El les hizo al salir de Egipto. José pasó catorce años en prisión, antes de que la magnífica gracia de Dios lo redimiera de la esclavitud a la realeza. Y nosotros nos impacientamos porque no escuchamos la voz del Señor con mucha frecuencia.
La realidad es que en esta dispensación, la voz de Dios es escuchada casi a diario por sus hijos, sin duda podemos contar con el hecho de que Él va a responder a nuestras oraciones si le pedimos conforme a su voluntad, e igualmente tenemos la Biblia, un libro que fluye con poder y vida y que nos da vida, y a través del cual Dios nos habla constantemente, y tenemos a nuestros hermanos, que a menudo nos traen palabras de conocimiento de parte del Señor.
Más somos demasiados rápidos para descartar su palabra como irrelevante o no relacionada con nuestra circunstancia, o simplemente mostramos apatía o desdén, sobre todo si lo que estamos escuchando o leyendo no es lo que queremos ver u oír.
a base de tropiezos he aprendido a no tomar decisiones, por pequeñas que estas sean, sin consultar con el Señor, sin escuchar su voz, porque siempre hay un precio que pagar por la desobediencia, y apoyarnos no en nuestro propio entendimiento, en nuestra propia prudencia, significa exactamente eso.
¿Cómo hago para, confiar en el Señor y no apoyarme en mi propio entendimiento? Aprendiendo a afinar los ojos y los oídos de mi corazón para atrapar el mensaje de Dios, venga de donde venga, porque no sabemos realmente en qué dirección Su voz va a venir. Y si afinamos nuestros sentidos y los conectamos a nuestro corazón, su voz estará resonando fuerte y clara cada vez que la buscamos.
Algo que debemos aprender a hacer, y que requiere paciencia, es esperar por confirmación, porque Dios siempre nos confirma sus mensajes, inclusive los más triviales. Pero, sobre todo cuando hay una decisión importante que tomar, debemos esperar escuchar la voz de Dios en más de una ocasión y de diferentes maneras, hasta que estemos seguros de que realmente es la voz de Dios la que nos habla. Porque el diablo siempre está en acción con su astucia y sus artimañas, y él tiene la capacidad de poner ideas en nuestra cabeza, o para poner palabra en la boca de algún hermano para tratar de enviarnos en la dirección equivocada.
Como un breve ejemplo les contare que hace uno días, el Señor había puesto en mi corazón una fecha para un próximo viaje, y aunque yo ya tenía la confirmación sobre esta fecha, se presento una oportunidad para comprar un pasaje de avión barato en una fecha diferente, la cual, basado en mi entendimiento, no parecía demasiado lejos o relevante en ese momento. Así que procedí a comprar este billete de avión, tratando de ahorrar dinero, y sin tomarme el tiempo para escuchar una confirmación de Dios. Si has pensado que fue un error, estas acertado. A los pocos días las cosas se veían mucho más claras, y era obvio que tenía que viajar en la fecha original, por lo que tuve que cambiar el billete y perder unos cuantos cientos de dólares en el intercambio. Y resulta que incluso en esta ocasión logré conseguir un billete mucho más barato aun, para el día en que debía viajar. Pero debido a que decidí confiar en mi propia prudencia, a pesar de la tarifa más barata todavía perdí dinero en el intercambio.
Cada instancia de nuestras vidas debe ser llevada ante el Señor para su aprobación, cada pensamiento que tenemos cada segundo de nuestras vidas debemos someterlo al Señor, cada aliento que tomamos se lo debemos al Señor, y sería perfectamente prudente si le preguntamos si debemos inhalar o exhalar. Porque si comprometemos nuestro camino al Señor, Él hará brillar nuestra justicia como la aurora. (Salmo 37:5-6) y, de hecho, nuestra audición será mucho mas eficiente, nuestro espíritu aprenderá a caminar en comunión con el espíritu de Dios que habita en nosotros, y la gloriosa riqueza de su gracia brillara sobre nosotros en cada momento de nuestras vidas.
Entonces Cristo hará su hogar en nuestros corazones mientras confiamos en él. Y nuestras raíces crecerán hacia abajo en el amor de Dios y nos mantendrán fuertes. (Efesios 3:17) (Énfasis mío)

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

viernes, 27 de mayo de 2011

Deleitate en el Señor!

Es otro día más de los muchos que el Señor ha reservado a mí, y mientras medito en mis idas y venidas, tengo que alabar su santo nombre, porque su gracia ha tocado la parte más profunda de mi alma y arrancado desde la raíz todo el mal que me acompañó a lo largo de mis días de tinieblas.
Parece imposible que un hombre miserable y corrupto como yo encontrara el camino a los pies de Jesús, y sin embargo, Él derramó su sangre redentora sobre mi vergonzosa vida, y la hizo brillante de nuevo, y este refrescante despertar, no sólo me llevó a una nueva vida, pero despertó en mí un hambre de ver a otros encontrar el camino a la victoria gloriosa que es Cristo en mí.
No me arrepiento de mi vida pasada, aunque me avergüenzan muchas cosas que hice en mí antaño. Y no me arrepiento porque era parte del plan de Dios, el permitir las oleadas de miseria y de gloria que pasé. Para que fuese yo transformado en el vaso en que me he convertido hoy, y poder ser útil para su mayor propósito en mi vida, en convertirme un mensajero de Su Evangelio.
Hoy en día, tengo una claridad mental, la cual jamás había experimentado antes, y he tenido muchas experiencias y oportunidades de servir al Señor, pero esto es diferente, por lo pronto, al comenzar este nuevo viaje, parece como si un nuevo y poderoso rayo me ha golpeado de lleno, y ha sacudido los cimientos de mi alma, arrancando de mis ojos las últimas de las escalas que aún me mantenían ciego a la verdad, es como si un soplo nuevo ha sido puesto en mis pulmones y un nuevo ritmo en mi corazón, y todo el mundo está girando a un ritmo más lento, permitiéndome ver cosas que antes estaban ocultas.
¿Qué significa todo esto? Para empezar, quiero decir que este no es un privilegio especial concedido sólo a mí. No es algo que nadie más ha experimentado o experimentará jamás. Se trata simplemente de la unción que viene con el llamado, y que está disponible para todas las personas que alguna vez realmente han profesado su amor a Cristo. ¿Qué si me gusta? Por supuesto que sí; y tengo que hacer un esfuerzo para continuar siendo manso y humilde en medio de este poderoso y energizante sentimiento de extraordinaria confianza, de poder, en el nombre de Jesús, lograr cualquier cosa.
Por lo tanto me quedo en oración meditando y pidiendo al Señor para que yo no olvide que es su gloria la cual obra dentro de mí, que es para su honra y gloria y majestad que yo sirvo, y que yo sólo soy un don nadie, que ha sido bendecido con la oportunidad de ser un vaso de buen uso para la gloria y el honor de mi Dios y mi Señor y salvador cristo Jesús.
Lo que es interesante sin embargo, es que de alguna manera, en algún lugar dentro de mí, siento este deseo de transmitir este poder, esta unción, para que todo aquel a quien yo hable, todo aquel a quien yo toque, reciba esta unción, y sea despertada en el esta hambre y esta carga que yo siento por las almas perdidas.
Yo quiero animarte en el día de hoy, o más bien, quiero rogarte a ti cristiano, que estás leyendo esta nota. Derrama tu vida en la vida de Jesús, aferrate a la Biblia, y llénate de amor y de canción y de alabanza, y comienza a comer y beber y respirar y dormir la palabra de Dios, y a orar, y orar, y orar, porque Él no es un Dios lejano. Salmo 37:4 dice: "Deléitate en el Señor y Él te concederá los deseos de tu corazón"
Y esta es su promesa, y no hace falta que lo atraigas a ti, porque Él ya está cerca. Todo lo que necesitas hacer es derramarte sobre él, y él te corresponderá, porque tú eres la niña de sus ojos, y Él quiere bendecirte de manera extraordinaria, y guiarte a una vida sobrenatural, una vida de triunfo aquí en lo natural. Todo lo que necesitas hacer es amarle con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, con toda tu alma, con toda tu energía. Y ser expresivo en tu amor por Él, buscarlo como nunca antes, renovar tu mente, y abrazar una renovada pasión por Cristo Jesús, despertar con él, dormir con él, y tenerlo contigo cada minuto de tu día, y ciertamente, puedes estar seguro, de que Él te concederá todos los deseos de tu corazón.
Encomienda tu camino al Señor, confía en él y él hará lo siguiente: (Salmo 37:5)
entrega tus preocupaciones al Señor y él te sustentará; Él nunca ha dejado caer al justo. (Salmo 55:22)
"En ese día voy a restaurar el tabernáculo caído de David. Voy a reparar sus portillos, restaurare sus ruinas, y lo reconstruiré como solía ser. (Amós 9:11)
Las promesas de Dios para Sus hijos son hoy en día actuales y eficaces como lo eran hace dos mil años. Sin embargo, nuestra mayor alegría, va más allá de todas las promesas, pues esta portentosa sensación de unificación con Él es mucho mayor que cualquier cosa que existe en la faz de la tierra, esta es la vida real, ven y tómala, todo lo que tienes que hacer es pedirla.

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

martes, 24 de mayo de 2011

Satanas y la Autoridad de Jesus!

Yo nací y crecí en una familia católica conservadora, o mejor dicho, una familia católica que no iba a la iglesia.
Nuestra familia ni siquiera iba a la iglesia durante Semana Santa y lo haría sólo por respeto a una familia cuando alguien moría. A pesar de eso, teníamos en casa las imágenes tradicionales de Jesús y la Virgen María y la santa cena colgadas de las paredes.
La primera vez que oí hablar de Jesús como mi salvador Yo tenía once años, y aunque había oído hablar de Satanás y el infierno antes, para mí eso era algo etéreo, e incongruente que no era relevante para mi vida. En otro momento ampliaré en este detalle, pero por ahora baste decir que esta es la vida y la visión religiosa que sigue la mayoría de la población de la República Dominicana y, en base en mi experiencia, también la mayoría de los pueblos de la America Hispana.
De modo que cuando hablamos de posesión demoníaca o de fuerzas demoníacas pululando alrededor de nuestras vidas y tomando control de una persona o manipulando la vida de muchos; a la mayoría de la gente esto le suena como una broma, como un chiste, como una especie de película de horror barata. Y el hecho de que Hollywood ha glamorizado las obras de las fuerzas de la oscuridad no ayuda la situación, mas aun, esto promueve la aceptación e incluso le da la bienvenida a los espíritus del mal, especialmente entre las generaciones jóvenes.
No obstante el hecho de que Dios está obrando en todos los ámbitos de la sociedad y que Él es soberano y no pierde el sueño sobre los intentos de Satanás para obstaculizar su propósito, podemos observar un descenso en espiral entre los jóvenes en materia de fe. Y cada año menos de los jóvenes están llegando a la iglesia y muchos de ellos se meten en problemas con la ley. Y Satanás ha hecho un gran trabajo en disfrazar su trabajo como un asunto de tendencias modernas, o cambios culturales, o pensamiento liberal, etc.
En Marcos 9:29, después de Jesús haber liberado un niño poseído por un demonio, los discípulos le preguntaron, ¿por qué nosotros no pudimos sacar este demonio? Y él respondió, este tipo sólo sale con oración y ayuno. Y nos preguntamos, ¿cuál es el significado de las palabras de Jesús?
El mundo moderno se ha secularizado a un punto de incredulidad total. Hoy en día si una persona está en desacuerdo con el establecimiento, o si hay signos de desorden mental o depresión, se procede a sugerir la necesidad de un psiquiatra o un psicólogo.
Estuve viendo hace poco en las noticias el caso de una joven cuya vida ha sido arruinada por un trastorno obsesivo-compulsivo, y cuando la cámara enfoco el rostro de esta joven, pude ver en sus ojos las fuerzas demoníacas que la tienen bajo su control. En ese momento el Espíritu Santo me permitió discernir que lo que esa joven necesitaba era la liberación de esos demonios.
Sin embargo, aun insinuar tal cosa no sólo es políticamente incorrecto, pero podría causarnos problemas legales. Pues hoy, incluso entre muchos círculos cristianos el tema de Satanás y su ejército es tabú. La Psicología y la Psiquiatría han reemplazado en su mayoría la labor del ministro contra las fuerzas demoníacas. Esto no es en absoluto un ataque contra estas prácticas seculares, de hecho creo que estas son necesarias, para muchas personas, incluso muchos cristianos se encuentran a menudo no siendo capaces de hacer frente a sus conflictos pasados o presentes, y en la necesidad de un consejero. Y aunque creo que la psicología nunca podrá sustituir la necesidad de la consejería bíblica, y mucho menos puede sustituir la necesidad de la liberación en muchos casos. Creo que tiene méritos.
Sin embargo, las fuerzas espirituales del mal estarán en un momento u otro merodeando en la vida de cada persona viva, y aunque las fuerzas demoníacas no tienen necesidad de habitar en quienes está viviendo en el mundo, porque estos se las arreglan para hacer el mal y destruir sus vidas por sí mismos, sin necesidad de fuerzas externas que los empujen, Satanás y sus hordas, a menudo utilizan sus habilidades para entrar en el cuerpo de los seres humanos, y utilizarlos para cumplir sus propósitos diabólicos, y, a menudo, sin razón aparente, los demonios vienen a vivir a una persona, sólo porque pueden.
El hecho de que incluso muchos cristianos rechazan la noción de la posesión demoníaca, y que muchas denominaciones tienden a obviar las enseñanzas de la Biblia sobre este tema es preocupante. Pues al hacer esto, están limitando su capacidad de vivir una vida de verdadera libertad.
Muchos incluso se han atrevido a afirmar que la actividad demoníaca se limitaba a los tiempos de Jesús, un trágico error en el que Satanás se deleita.
Pues la Biblia nos enseña que Satanás ha estado en acción desde el principio de la creación y que este no cesará en sus intentos de frustrar el plan de Dios para la salvación.
Y sin embargo, todo hijo de Dios está equipado para hacer frente a todas las fuerzas demoníacas que se levanten en contra de la obra de Jesús. Si sólo nos atrevemos a creer, y utilizar nuestros dones espirituales para expulsarlos y ejercer nuestra autoridad sobre ellos a través de la sangre de Jesús.
Jesús dijo a sus discípulos, toda autoridad en el cielo y la tierra me ha sido dada, por lo tanto ve..... (Mateo 28:18-19).
Jesús no dijo, ve a ver lo que puedes hacer, o, quizás puedas. El Dijo ve, un mandamiento directo y claro, ve. Y con este mandamiento Él nos está diciendo, "la autoridad que yo tengo, ahora tu la tienes a través de mí", y esta autoridad es efectiva para salvar, sanar, liberar, para ordenar a una montaña a moverse y ser arrojada al mar.
Jesús envió a los doce, bajo su autoridad, con la instrucción específica para echar fuera demonios. Él envió a los setenta y estos retornaron llenos de regocijo porque los demonios se sometían a ellos.
Pablo terminó en la cárcel en Éfeso después de echar un demonio fuera de una esclava. Y hoy, esos mismos demonios están merodeando a tu alrededor, inmiscuyéndose en la vida de hombres y mujeres cristianos, los cuales viven aterrorizados, ignorando que a ellos se les ha dado el poder, por la palabra de autoridad en el nombre de Jesús, para extirpar estos intrusos de sus vidas, para echarlos fuera de los demás, para mantenerlos a raya en todo y cada lugar o circunstancia en que ellos estén presentes.
El truco radica en el hecho de que cuando estamos continuamente abriendo la puerta a las fuerzas demoníacas de la oscuridad y permitiéndoles entrar en nuestras vidas, con nuestro comportamiento, con nuestra pobre imitación de Cristo Jesús, no podemos esperar tener éxito en mantener a Satanás fuera de nuestros asuntos.
Al decir a sus discípulos que este tipo de demonio sólo puede ser expulsado a través de la oración y el ayuno, Jesús estaba diciendo exactamente eso. Aquí no hay parábola o metáfora o especial revelación, pero simple y llanamente la oración y el ayuno. Sin embargo, ¿de qué sirve la oración y el ayuno si no hay comunión? si no hay una verdadera relación con Jesús, si nuestra confianza en el poder de su sangre es escasa, débil, si casi nunca tienen tiempo para hablar con él señor o para escuchar su voz, tanto a través de su palabra como en la oración y la meditación en su palabra.
La obra del diablo esta escondida a los ojos del mundo, pero esta expuesta de par en par al discernimiento de cada seguidor de Cristo Jesús que está dispuesto a verla.
Es hora de poner fin a estas pestilencias, es tiempo de que las saquemos de nuestro patio, es tiempo de que comencemos a utilizar la autoridad que Dios no s ha dado en Cristo Jesús para correrlos de nuestro territorio, para que nuestra labor en la obra del Evangelio pueda ser fructífera, para que hagamos resplandecer la luz de Jesús a través de nosotros.
Y si usted aun no conoce a Jesús, o más bien, si Él aun no le conoce a usted, dese una oportunidad , venga a los pies de Cristo Jesús y descubra una vida más allá de su mas inverosímil imaginación.
Paz y amor en Dios y en Cristo Jesús.

Re. José A. Luna

lunes, 2 de mayo de 2011

Sabio Vivir en Tiempos Peligrosos!

Si los cristianos realmente aprendiéramos a vivir de acuerdo con los principios del cristianismo, de acuerdo con las enseñanzas de Jesucristo, si nuestras acciones concordaran con nuestro entendimiento, si realmente dedicáramos todos nuestros esfuerzos a vivir en el espíritu. No sólo sería el mundo un mundo mejor, pero habría mucha más gente del mundo adhiriéndose a nuestra fe.
Sin embargo, el mantener nuestra guardia baja y continuamente abrazar una vida de esfuerzos humanos para satisfacer nuestras necesidades y de constantes persecuciones de sueños materiales, ha llevado a un gran número de hombres y mujeres a apostatar de la fe y muchos otros a vivir una vida de mediocridad espiritual, de desequilibrio y duda, y de constante caer en el pecado, o simplemente vivir en el pecado.
Esta opaca vida carnal, a su vez provoca que muchos que podrían ser atraídos a seguir a Jesús, se desalienten por lo que ven. Nos hemos convertido en pobres testigos de Jesucristo.
No estoy queriendo decir que no debemos buscar una mejoría constante de nuestra vida natural, sino que la manera en que la buscamos niega nuestra fe y muestra que o bien no conocemos, o no creemos las enseñanzas de Jesús. Y si viviésemos según las enseñanzas de la Biblia, lograríamos un equilibrio perfecto y lograríamos obtener lo mejor de ambos mundos. Pues nuestra prioridad debe ser nuestra vida espiritual, nuestra vida con Cristo. Y como consecuencia de ello, nuestra vida personal sería la vida exitosa que soñamos.
Porque, aunque vivimos en el mundo, no hacemos la guerra como el mundo lo hace. Las armas de nuestra milicia no son las armas del mundo. Por el contrario, son armas poderosas en Dios para derribar fortalezas. Destruyendo argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo. (2 Corintios 10:3-5)
Lo primero que debemos entender es que la vida de un cristiano es una vida de continua guerra espiritual, que, nos guste o no. Somos soldados en medio de un campo de batalla, y que si nos lanzamos en armas y tomamos la decisión de comenzar a pelear en lugar de defendernos constantemente entonces viviríamos una vida victoriosa, siempre en posesión de la cumbre, siempre en la batalla, pero nunca derrotados. Entonces, nuestra luz sería como la de un faro, brillando con fuerza hasta lugares lejanos e iluminando el camino para que otros encuentren su camino hacia Cristo Jesús.
Ciertamente, no podemos negar que vivimos en este mundo, en un cuerpo perecedero, el cual es frágil y sujeto a los deseos humanos, y que ese cuerpo tiene necesidades que deben ser satisfechas, sin embargo, en los versículos de mas arriba, la Biblia nos enseña que a pesar de que vivimos en este mundo y tenemos necesidades carnales, no hacemos la guerra según la carne.
Pablo escribe a Timoteo en 2 Timoteo 3:4 Tú pues, como nosotros, soporta las dificultades como un buen soldado de Cristo Jesús. Nadie que actúe como un soldado se involucra en los asuntos civiles, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.
Y nuestra guerra no es y no debe ser en lo natural, los enemigos contra quienes estamos constantemente luchando son los siguientes:
1. nuestra carne corruptible y las tendencias sensuales de nuestro corazón, y aquellas propensiones que aún no han sido subyugadas y que son parte de nuestra naturaleza caída. Un mundo depravado es causado por la depravación del hombre, y esa depravación es inherente a nuestra carne hasta que nuestro cuerpo sea reemplazado por un cuerpo de gloria (1 Corintios 15:53).
2. Los poderes y principados en el reino de los aires (Efesios 2:2) las fuerzas de la oscuridad las cuales nos hacen la guerra, y contra las cuales debemos estar siempre preparados (Efesios 6:10-18)
3. Contra toda forma de maldad, y la naturaleza pecaminosa del mundo. Tenemos que levantar un estandarte contra el pecado, pero no un estandarte carnal, sino espiritual, un estandarte de verdad, basado en los principios de nuestra fe, siempre levantando el nombre de Dios en alto, no a través de nuestra voz, sino con nuestras acciones. Pues el Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. (Romanos 8:16)
Porque no utilizamos armas mundanas, no utilizamos los medios humanos o la sabiduría del mundo, o la riqueza o el poder político o la educación superior, o el encanto, o la elocuencia. No necesitamos ninguna herramienta del mundo, ninguna arma que pueda haber sido adquirida a través del esfuerzo humano. Nuestra fuente de poder es Dios y sólo Dios. Nuestras armas son armas poderosas, sobrenaturales, y alimentadas por un poder que viene directamente desde arriba:
En, la comprensión, la paciencia y la amabilidad, en la pureza, en el Espíritu Santo y en amor sincero, en palabra de verdad y en el poder de Dios, con las armas de la justicia en la mano derecha y en la izquierda, (2 Corintios 6:6-7)
Estas son armas diseñadas para penetrar en el corazón del hombre, porque el mundo batalla de acuerdo con su sabiduría y habilidades carnales, y nos hemos acostumbrado a seguir las prácticas mundanas. Sin embargo, si nuestra lucha va a ser eficaz debemos depender de las armas que Dios da, y continuar alimentándonos de Él, no solo para evadir los ataques del enemigo, sino para continuar siempre a la ofensiva
Estas armas tienen poderes divinos para derribar fortalezas. Una fortaleza es una fortificación que protege a un contendiente y ¿cuáles son las fortalezas que deben ser demolidas en nuestras vidas y en el ambiente que nos rodea? La religiosidad, la cual hemos plantado en torno a nuestras creencias, y la cual nos impide realmente conocer y ser conocido por Dios, las costumbres tradicionales en las cuales se basan nuestras pasiones carnales y que nos arrastran continuamente a caer en la trampa de los pensamientos y las conductas inmorales. Las convicciones arraigadas que endurecen nuestros corazones y nos mantienen esclavizados a la ira, la dependencia, la falta de perdón, y las regresiones. Las supersticiones generacionales, las cuales nos impiden erradicar de nuestras vidas la idolatría y las falsas creencias y las cuales hacen que los engaños de las prácticas paganas tengan influencia en nuestro modo de pensar. El orgullo y la arrogancia y el complejo de superioridad, los cuales nos desconectan de la realidad del verdadero amor y la compasión y la bondad hacia los demás.
La fe cristiana nos llama a la oposición violenta a toda resistencia fortalecida en creencias o practicas erróneas, sea que esta emane de nosotros, o del mundo.
Y a demoler todo argumento y pretensión que se erige contra el conocimiento de Dios.
Si sometemos todo conocimiento humano al dominio de Cristo, toda filosofía, toda pretensión, y todo argumento mundano; nuestra posición en Cristo estaría siempre segura. Pues si nos apoyamos en el conocimiento de Cristo y nos nutrimos de sus enseñanzas, tanto en el Nuevo como en el antiguo Testamento de la Biblia, no tendríamos que dependen del entendimiento humano para determinar nuestro caminar por la vida.
Todas nuestras debilidades y fracasos se derivan sólo de nuestra dependencia en las enseñanzas del hombre, y en los esfuerzos mundanos.
Decimos que somos cristianos, pero la mayoría de nuestras actividades se realizan sin consultar con Dios, simplemente no nos acordamos o no nos interesa incluir a Jesucristo en todos los aspectos de nuestra vida. Pasamos por alto el hecho de que tenemos una extraordinaria fuente de conocimiento universal a nuestra disposición en las escrituras, y que la voluntad de Dios es que aprendamos a depender de Él en nuestra vida cotidiana. Y la mayoría de nosotros vive como si Dios no existiera, y sólo lo recordamos, en el mejor de los casos, cuando le dedicamos unos minutos de apresurada oración, O por un par de horas el domingo en la iglesia. El resto de nuestra semana la pasamos totalmente desconectados de la realidad de que una vida cristiana sin Cristo, es una vida mundana, y que no somos ciudadanos de este mundo, y que Dios, nuestro padre tiene un interés personal en nuestro bienestar, tanto espiritual como físicamente.
Estamos viviendo tiempos peligrosos, y el final se aproxima rápidamente. Jesús nos llama a estar preparados (Marcos 13:37), no confiemos en el hecho de que una vez profesamos la fe en Cristo; deberíamos velar por tener nuestra casa en orden, y porque nuestra fe sea evidente a través de nuestras acciones, pues aunque por la fe somos salvos, la fe que es profesada y no puesta en practica no es fe verdadera.
Se sabio en tu vivir, pero no con la sabiduría de este mundo, la sabiduría de Dios está a tu disposición.
¡Abrázala y vive!

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

sábado, 30 de abril de 2011

Pecado y Pecadores!

Cuando yo vivía en el mundo yo no podía concebir una vida de pecado, y aun así no podía vivir sin pecar. Para mi pecar era hacer lo correcto, y no estoy hablando de la violencia o del flagrante delito. Sino de las aparentes pequeñeces que todos pasamos por desapercibido.
Para mi decirle que no a una oportunidad de acostarme con una mujer atractiva era algo incoherente, inconcebible, pasar la oportunidad de comprar algo a “buen precio”, sin importar de donde había venido era una idiotez, la mentira era algo natural y de lo cual yo me jactaba, pues sabia “negociar” la solución a todas las situaciones a través de mi habilidad para “acomodar las cosas”, yo vivía dentro de la ley, no porque las leyes eran buenas sino porque no me interesaba verme envuelto en problemas legales, pero inconcientemente en todo momento estaba dispuesto, y buscando la oportunidad de extender los limites de la ley y aprovechar las zonas grises.
Para mi, tomar alcohol era algo natural y apropiado, y si no manejaba borracho, no era por no estar en condiciones de manejar sino porque podría ser atrapado.
Y así iban las cosas en mi vida, y así van las cosas en la vida de todo aquel que no conoce a Jesús.
Y muchos dirán que ahora me visto de santo y me creo con derecho de juzgar a todo el mundo. Ese no es el caso. El caso es que parte de mi trabajo a través de mi vida mundana era conocer a las personas, y ese don se desarrolló a tal punto, que yo aprendí a discernir al hombre aun antes de que abriera su boca.
Y se con certeza que todo aquel que vive en el mundo actúa de igual manera que yo lo hacia; no necesariamente con tanta premeditación, pero ciertamente con intención. Y la razón por esto es que no podemos evitarlo, esa es la naturaleza del hombre. Y las leyes siempre han sido solo una medida de lo que al hombre le esta permitido hacer, pero dentro de ese limite siempre estamos buscando la manera de obedecer solo lo que hay que obedecer y nada mas, y cuando sabemos que podemos hacer algo y no ser atrapados la tentación es enorme, y muy pocos pasan la oportunidad de no hacerlo.
Este es uno de los problemas de la infidelidad por ejemplo. Las estadísticas muestran que la infidelidad en ambos sexos va en incremente acelerado, y hoy tanto la mujer como el hombre están expuestos y dispuestos a ser infieles en alguna etapa de sus vidas matrimoniales. Igualmente sucede con los impuestos, todos buscamos la manera de pagar lo mínimo, y cuando llega la hora de pagar buscamos la manera de encontrar todas las oportunidades posibles de reducir nuestros pagos. Igualmente podría yo hablar de las leyes del transito. Y las constantes violaciones. En esto no tengo que abundar pues todos sabemos que de algún modo, en algún momento hemos sido culpables.
Estoy convencido que muchos leerán esta nota y dirán, yo no hago eso, y quizás sea cierto que tu no hagas eso, pero si haces lo otro. Y si tu no conoces a Jesús, lo otro es algo que para ti no existe o no lo puedes ver, o quizás si lo ves pero prefieres ignorarlo, o decir, que no es gran cosa, o que todo el mundo lo hace, pero al final, si la conciencia no nos acusa no hay de que preocuparse, correcto? El problema es que la consciencia es solo una alarma, un mecanismo de defensa, y se puede apagar, y si la primera ves que hacemos algo y nos avisa no le hacemos caso, la próxima vez la consciencia asume que lo que hicimos no es malo y ya no nos avisa más.
La vida en Cristo te da herramientas de defensa contra el pecado y alarmas que no se pueden apagar. Y ciertamente tú puedes no utilizar esas herramientas de defensa o podrías ignorar la alarma por un tiempo, pero hay algo más que existe en la vida de un hijo de Dios y que no existe en aquellos que no lo son; la disciplina.
Si tu eres un verdadero hijo de Dios y le desobedeces, como todo buen padre el te va a disciplinar. Y aquellos que dicen ser cristianos y viven una vida de pecado y no son disciplinados por Dios es porque realmente no son Cristianos. Es así de sencillo.
La Biblia nos enseña que el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo. (Hebreos 12:6) Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, no hijos, (v. 8)
Yo ya no necesito preocuparme por las leyes, pues mi amor a Dios y mis constantes deseos de agradarle son más grandes que todas las leyes, y no existe ninguna ley que yo no respetaría, porque todas las leyes del hombre están sujetas a la ley de Dios. Y de la misma manera que Dios nos dio sus mandamientos no para que los obedeciéramos, sino para que pudiéramos ver nuestros pecados a la luz de la ley (Romanos 5:20) de esa misma manera a través de Cristo Jesús el nos libero del Pecado y de la muerte (Romanos 6:22)
Porque la paga del pecado es la muerte, pero el regalo de Dios es vida eterna, en Cristo Jesús, nuestro Señor. (v. 23)
Yo no soy ningún santo. Estoy lleno de defectos como todo ser viviente, pero ahora yo tengo un poder dentro de mi que es mas poderoso que todos mis defectos, y cada día el me aleja mas de las cosas que una ves me hicieron esclavo del pecado.
El Espíritu de Dios, el cual vive en mi, no es exclusivo de mi propiedad. Es un regalo de Dios para todo aquel que quiera recibirlo.
Tu solo tienes que tener en tu corazón el deseo de sanar, de ser transformado, y la sangre de Cristo Jesús lavara tu alma y tu espíritu, y podrás tener un encuentro extraordinario con la fragante luz de la libertad que es en Cristo Jesús
Y conocerás la verdad, y la verdad te hará libre (Juan 8:32

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús