martes, 22 de marzo de 2011

El Espiritu de Verdad!

Mientras Jesús se preparaba para su partida, hizo a los discípulos una promesa trascendental, la promesa de que nos enviaría un consejero el cual estaría con nosotros para siempre. Él lo llama el Espíritu de Verdad. (Juan 14:16-17) Este es el Espíritu Santo, el mismo que cubrió a Jesús en su bautismo, el mismo Espíritu Santo que se movía sobre las aguas en el momento de la Creación, el mismo Espíritu que, como había prometido Jesús, vino a los discípulos en el día de Pentecostés y transformo sus temores en audacia.
El Espíritu Santo es el ejecutor, el es quien lleva a cabo las políticas y regulaciones del Dios trino,
Aunque la Biblia nos enseña las indistinguibles marcas que separan al Padre, Hijo y Espíritu Santo, la identidad del Espíritu Santo no es tan obvia como la del padre y del Hijo.
Porque Dios es omnipresente y omnisciente, y su gobierno providencial del universo lo ejecuta a través del Espíritu Santo.
La Biblia nos enseña que somos "Nacidos del Espíritu" (Juan 3:5-7), somos "santificados por el Espíritu" (2 Tesalonicenses 2:13) y recibimos dones como determinado por el Espíritu (1 Corintios 12:7 - 11), y todos somos bautizados por un mismo Espíritu.
Ahora bien, pretender entender la forma en que el Dios trino opera a través del Espíritu sería una tontería. Por un lado se nos enseña que Dios es uno, pero desde el principio de la creación la pluralidad de Dios se ve en acción cuando Dios habla Su creación (Jesús) y el Espíritu de Dios flota sobre las aguas.
Por otra parte, el Espíritu Santo no es tan claramente identificado como el padre y el hijo, porque él es llamado "el Espíritu de Dios" "el Espíritu de Cristo" y muchos otros nombres, y sus características son a la vez personal e impersonal. Por ejemplo, la Biblia nos enseña a orar a Dios e incluso a Jesús, pero no al Espíritu Santo, sino orar en el Espíritu (Efesios 6:18), o a través el Espíritu (Judas 20). La Biblia nos enseña a adorar a Dios, y a Jesús, pero no a adorar al Espíritu Santo, pero a la adoración "por el Espíritu de Dios (Filipenses 3:3).
Sin embargo, a pesar de que en muchas ocasiones la identidad del espíritu no es del todo clara, todas las referencias al Espíritu Santo por parte de Jesús y los apóstoles son siempre como una persona.
Por ejemplo, en Juan 16:13 Jesús habla del Espíritu de Verdad, sin embargo se refiere a Él, como persona y no como una cosa. Y aunque la palabra griega para espíritu es neuma, que es un género neutro, la referencia griega misma no lo identifica como un resultado neutro, sino como una persona, él o de él.
Y al mirar más detenidamente nos daremos cuenta de que en todas las referencias ni Jesús ni los apóstoles se refieren al espíritu sin una referencia a Dios el Padre o al Cristo.
"Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros. No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros "(Juan 14:17 b-18)
La persona del Espíritu Santo es distinto de Jesús y es al mismo tiempo Jesús. En otras palabras, Cristo mora en nosotros a través del espíritu. (Colosenses 1:27)
Jesús les dice a los discípulos: "Si alguno me ama, obedecerá mi enseñanza. Mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él: (Juan 14:23). Por lo tanto, es por el Espíritu Santo que estamos en Cristo y Cristo está en nosotros.
Romanos 8:9 nos da el ejemplo perfecto de esta dualidad, ya que dice que no somos controlados por la carne, sino por el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en nosotros. Y cualquier persona que no tiene el Espíritu de Cristo no pertenece a Cristo.
Y va aun más allá al decir que si el Espíritu de Aquel que resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, Aquel que resucitó a Cristo Jesús de entre los muertos dará también vida a vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. (V. 11)
Estos bellos pasajes nos dan una idea clara de la obra de Cristo Jesús y de Dios el Padre en nosotros por medio y a través del Espíritu Santo., Pues donde el Espíritu Santo está, allí están también el padre y el hijo.
Por el Espíritu Santo, oramos al padre, y estamos en Cristo, y Cristo y el Padre está en nosotros. El Espíritu Santo nos convence, nos aconseja, nos guía, nos enseña y revela a Cristo en nosotros, somos bendecidos por el Espíritu, llenos del Espíritu, caminamos en el Espíritu, y somos dotados por el Espíritu de Cristo. En esencia, el Espíritu Santo es Aquel en quien vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser (Hechos 17:28).
La experiencia de la vida que vivimos en Dios, la vivimos por el Espíritu de Dios, el Espíritu de Cristo, el Espíritu de Verdad, el Espíritu que hace realidad nuestro caminar en Cristo, que da a cada cristiano aquella sensación de seguridad, de alegría, Aquel entendimiento sobrenatural de que más allá de todas las circunstancias, servimos a un Dios vivo, que ha prometido que nunca nos dejará ni nos abandonará.
El Espíritu de verdad es el portador de la verdad, y el que hace realidad en nuestro presente la gloria futura en la presencia del Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Que el Espíritu Santo te de la Facultad de conocer toda la verdad!

José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

martes, 1 de marzo de 2011

Guarda el Buen Deposito que te ha sido Confiado!

En su carta a Timoteo, Pablo le está pidiendo proteger el buen depósito que le ha sido encomendado.
Guarda el buen depósito que se te ha confiado, guárdalo con la ayuda del Espíritu Santo que vive en nosotros. (2 Timoteo 1:14)
Pero, ¿qué es este depósito al que Pablo se refiere? ¿Cuál es su relevancia, su importancia? y ¿cómo le beneficia a Timoteo el prestar atención a todo esto?
Por un lado encontramos en 2 Corintios 1:22 que Dios ha puesto su Espíritu en nuestros corazones como una garantía de lo que está por venir. Y si buscamos en el idioma griego el significado de la palabra traducida como depósito, nos encontramos con que también se traduce como prenda o garantía. La palabra "arrabon" denota una obligación, una promesa de pago. Es un término legal utilizado cuando alguien da un anticipo o un pago inicial de una compra. En griego moderno la palabra "Arrabona" se utiliza para un anillo de compromiso, y ¿que otro símbolo podría ser más apropiado?, la promesa de lo que vendrá es sellada con un anillo de compromiso, una promesa de matrimonio, que es irrompible, un compromiso que se sella con la sangre de Cristo Jesús para aquellos que están dispuestos a beber de su copa.
Pero, en este versículo en particular, Pablo nos está hablando de algo más, porque Timoteo debe utilizar la ayuda del Espíritu Santo para proteger lo que le ha sido encomendado.
Estudiar las muchas traducciones y comentarios sobre este tema en particular le daría a cualquiera un dolor de cabeza, pues existe una amplia diversidad de opiniones en cuanto al significado y el propósito de este versículo.
Sin embargo, en el contexto del versículo en este capítulo podemos extraer que, aunque Pablo está animando a Timoteo a permanecer fiel a los dones que se le han confiado, y a seguir alimentando su hambre por el desarrollo de estos dones, Pablo se centra en destacar la importancia de mantener la sana doctrina, la cual él la ha enseñado, pues Timoteo debe dedicarse a la enseñanza y la predicación como lo hizo Pablo, aun a riesgo de muerte.
Ese secreto maravilloso el cual por la gracia de Dios nos ha sido revelado, el Evangelio de la salvación por medio de la fe en Cristo, la esperanza de la vida eterna. Este es el valioso tesoro que Timoteo debe valorar y enseñar y transferir a los demás.
En (1 Pedro 1:10-12) nos encontramos con que en el Antiguo Testamento los profetas anhelaban poder discernir el significado de lo que les había sido revelado, lo cual es Cristo en nosotros. E incluso los ángeles buscaban en vano entender este secreto. Pues esta era una especial revelación la cual había de ser confiada solamente a nosotros, La Iglesia de Jesucristo.,
Este es hoy un secreto a voces, el cual está disponible para cualquiera que desee aceptarlo. Charles Spurgeon solía decir: "Un poco de fe llevará a tu alma al cielo, pero una gran fe traerá el cielo a tu alma." Y esa es la revelación más maravillosa que pueda existir, que a través de la fe en Cristo, la gloria de los cielos ha sido depositada sobre nuestra alma y nos ha vestido con la eternidad desde ahora y por los siglos de los siglos.
Y el desafío de Timoteo no fue sólo el guardar y proteger y sellar en su corazón, con la ayuda del Espíritu Santo, esta revelación maravillosa, pero como se le había confiado a él, el debía confiársela a otras personas.
Pablo le instruye en 1 Timoteo 2:2, "Y las cosas que has oído de mí en presencia de muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que también estén capacitados para enseñar a otros". Pues este podía ser un secreto no más, a partir de ahora todo el mundo necesita conocer la buena nueva, que el diablo es un mentiroso y un ladrón y que se ha propuesto robarse el alma de cualquier persona que se lo permita, y para llevar a cabo esta tarea, el ha decorado el mundo con falsos placeres que apelan a los deseos de la carne, e incluso la iglesia ha caído en esta trampa, hasta el punto de que muchas iglesias se han desviado totalmente de la verdad del Evangelio por el placer de los deseos frívolos.
Pero nosotros somos los hombres y mujeres de confianza los cuales Pablo instruyó a Timoteo a enseñar, y a encomendar la verdad del evangelio, y estamos llamados a continuar con este legado, a avivar el fuego del don de Dios que está en nosotros por el poder del Espíritu Santo, y a incrustar la lanza de la verdad a través del corazón de Satanás, a través de afianzarnos en la fidelidad y la lealtad a Dios, y guardar sus mandamientos, y a través de pasar esta enseñanza a tantos otros hombres y mujeres como podamos, y a confiarles a ellos esta maravillosa verdad para que ellos puedan confiársela a los demás,
Porque un día toda rodilla se doblará en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre (Filipenses 2:10-11) y es nuestra responsabilidad, siendo guiados por el Señor, alcanzar a las naciones, y traer tantas almas como Dios nos permita al conocimiento de esta verdad, la cual es Cristo en nosotros.
Pues se nos ha dado un sello, un depósito como garantía de las cosas gloriosas por venir. Y en ese día queremos escuchar su voz diciéndonos "bien hecho siervo fiel.
Que la gracia de Dios continúe siendo un testimonio en tu vida!

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

miércoles, 23 de febrero de 2011

Un Siervo y un Rey!

Yo no soy más que una persona cualquiera con un montón de defectos, con una gran cantidad de rasgos que continúan saliendo a la luz en los momentos más inoportunos. Al igual que tu o el vecino de al lado, yo soy sólo un individuo, con un montón de individualidades que inconvenientemente me hacen frágil y débil y lleno de faltas. Ni siquiera puedo pretender ser un buen imitador de Jesús, quien siendo en su naturaleza misma Dios, no consideró el ser Dios algo a utilizar para su ventaja, pero se rebajó voluntariamente, tomando forma de siervo (Filipenses 2:6-7, énfasis mío).
Gracias a Dios por su gloriosa gracia, por su amor redentor por la humanidad, porque somos tan sucios y corruptibles, que incluso en nuestro camino a la santificación seguimos recogiendo la suciedad y el lodo. Gracias a Dios por su hijo siervo, nuestro señor Cristo Jesús, ya que en nuestro intento de caminar en su pasos sólo seguimos arruinando su obra redentora en la cruz.
No puedo imaginarme siendo santo, y aunque yo no practico el fornicar o robar o mentir o decir improperios, a pesar de no matar ni codiciar los bienes ajenos, a pesar de haber conseguido por la obra de su Espíritu el desactivar la mayoría de los inmundos hábitos que aun se negaban de desprenderse de mi, yo todavía puedo ver cómo cada día trae sus propios retos en mi caminar hacia la santidad, y mis defectos son tantos que no intento llevar cuentas de ellos, sólo dejo que el Espíritu de Dios los haga brotar como hierba mala, y los arranque de raíz en la medida en que aparecen.
Miro a mi alrededor con desden, con frustración a veces, la podredumbre de la iglesia, mas al voltear la mirada hacia adentro me doy cuenta que no es sólo ellos, soy yo también, y entonces recuerdo las palabras de Pablo al saludar a los Corintios: "a la iglesia de Dios en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos aquellos que en todas partes invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro. (1 Corintios 1:2)
un pueblo corrupto por cierto, los Corintios tenían prácticamente todos los defectos que una iglesia local podría tener, sin embargo, Pablo les llama la Iglesia de Dios, él los llamó santificados, incluso trajo a colación el hecho de que estaban llamados a ser santos. Porque a pesar de sus defectos, a pesar de los conflictos y las contradicciones y contiendas, a pesar del pecado evidente arrastrado por muchos de ellos; igual que nosotros, ellos invocaron el nombre de Jesús, y como el nuestro, Él era su Señor y salvador. Y el poder redentor de la cruz había puesto una capa de blancura sobre ellos. Pues la gracia de Dios no es condicional, excepto en la cruz, y Pablo estaba siendo la encarnación de esa gracia.
Entonces, ¿dónde quedo yo? Creo que estoy llamado a dar gracia y ser yo mismo y dejar que el Espíritu Santo haga el resto. Creo que estoy llamado a estarme quieto y saber que Él es Dios, y si Él se desprendió de su trono para tomar el corazón de un siervo, ¿Cómo soy yo más importante que Jesús para atreverme a negarme a hacer lo mismo que el hizo? A ser un siervo, y a servir!
¿O no he sido yo llamado a ser un imitador de Jesús? Pablo dice "Imítenme a mi al igual que yo también imito a Cristo" (I Corintios 11:1). Y Jesús dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame." (Marcos 8:34).
Entonces me pregunto: ¿soy yo real, o no soy más que otro gran hipócrita tratando de verme real?
Algo real es que a menudo oigo la voz de Dios guiándome en la dirección correcta, y que identifico su voz a través de las confirmaciones de las Escrituras y la oración, y las circunstancias, y los hermanos cristianos; lo cual a menudo me lleva a creer que debe haber algo real en mi. Por otro lado no me cabe duda que el Espíritu Santo está en mí, porque muchas veces me da evidencia de su presencia, sobre todo en los momentos en que estoy a punto de meter la pata o pisar los pies de alguien. Y yo trato de seguir la guía del espíritu, y en lo mejor de mi capacidad obedezco los mandamientos de Dios como yo los interpreto. Y sin embargo, podría dar un montón de testimonios de las ocasiones en que Dios me habló y yo no escuché, y cada una de esas ocasiones ha dejado una enorme cicatriz en mis adentros, y estas me recuerdan continuamente que lo que Dios dice siempre es importante. Y sin embargo, aún consigo enredar las cosas de ves en cuando; como un niño inexperto que necesita ser constantemente corregido por sus padres. Sigo siendo sólo un niño que crece en el corazón de una selva, y con un padre que es celoso y protector y estricto y exigente en el cuidado de sus hijos, un padre que no duda en utilizar la vara si es necesario, para mantenerme en el camino recto.
¿Seguiré yo cometiendo errores? Creo que mientras viva en esta carne voy a continuar teniendo mis ocasionales caídas y arañazos y magulladuras. Pablo dice en Romanos 7:21: "Aunque quiero hacer el bien, el mal está ahí conmigo" Y aunque intencional y cuidadosamente mido mis pasos, y aguzo los oídos de mi corazón para escuchar los suaves susurros de advertencia de Cristo en mí; mi carne seguirá en su afán, empujando y pateando, tratando de salir de su tumba. Y yo tendré que seguir matándola todos los días, hasta el día de Cristo.
Porque es por su gracia, que hoy vivo, y si en verdad y de todo corazón tú has confesado a Cristo como tu Señor y salvador, entonces, tú también vives por su Gracia.

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

lunes, 14 de febrero de 2011

¿Le Llaman Homofobia?

Un hombre de Montreal se vio obligado recientemente a pagar a una pareja de homosexuales la cantidad de 12.000 dólares, tras ser acusado de homofobia debido a un incidente provocado por el manejo peligroso de uno de ellos, quien después de ignorar una señal de Parada casi atropella a uno de los hijos del acusado.
Aunque las pruebas demostraron que esta pareja era culpable de conducción temeraria y de poner en peligro la vida de los niños, también es cierto que los ánimos estuvieron bastante agitados tanto en el acusado como en sus acusadores los cuales intercambiaron muchas palabras inadecuadas.
Lo que provoca mi curiosidad es el hecho de que este hombre, un oficial retirado de alto rango del ejército canadiense fuese acusado y luego demandado exitosamente por esta pareja por el solo hecho de pronunciar algunos improperios. (Jan 14 2011 Nacional Post)
Y, cuando busco el termino homofobia en los diccionarios del idiomas Inglés, encuentro que es descrito como una serie de actitudes negativas hacia los homosexuales las cuales son causadas por el miedo. Esta misma palabra apareció por primera vez en una revista en 1969 refiriéndose a los hombres heterosexuales, que tienen temor de que otros puedan pensar que ellos son homosexuales.
Al considerar el hecho de que las personas homofóbicas son supuestamente temerosas de los homosexuales me rasco la cabeza en confusión ante el hecho de que un homosexual piense que alguien tiene temor de él o de ella; Pues todos sabemos que la homosexualidad no es una enfermedad contagiosa, y los homosexuales no son criminales, ni son abusadores de niños. Aunque ciertamente yo no confiaría a mis hijos al cuidado de una persona homosexual, y sencillamente digamos que es sólo una cuestión de preferencias personales.
Yo no estoy hablando de otras desviaciones sexuales en este tema porque yo no creo que se merezcan mi atención pues veo a aquellos que las practican como individuos simplemente depravados.
Pero con respecto a la palabra homofobia y su significado, me parece extraordinario que tantas veces escuchamos casos de acusaciones y debates y decisiones de los tribunales sobre la base de dicho término.
Cristianos, en particular, sin duda han cargado su porción de dolores de cabeza al salir en defensa de una enseñanza que está claramente definida en la Biblia. La homosexualidad es un pecado y una perversión inmoral, y cualquier persona que adopta esta práctica es un esclavo del pecado y vive encadenado. (Lev 18:22-23, Lev 20:13, 1 Corintios 6:9, 1 Timoteo 1:9-10, Romanos 1:26-27, Judas 7)
Y con respecto a mi experiencia personal, en las muchas ocasiones en las que me he cruzado en el camino con personas homosexuales; yo no podría hacer un juicio justo basado en la cantidad de homosexuales que he conocido en toda mi vida, los cuales probablemente serían menos cien. Sin embargo, si las estadísticas generales sobre el tema son creíbles, y con el apoyo de dicha experiencia, aparte del hecho de que la Biblia condena todo tipo de prácticas sexuales con personas del mismo sexo, yo podría decir categóricamente que la homosexualidad tiende a inducir a quienes la practican a una promiscuidad indecente, y a muchas otras tendencias pecaminosas no necesariamente relacionados con la homosexualidad, pero que de alguna manera parecen proliferar en torno a los homosexuales.
Igualmente estoy convencido de que los cristianos, como regla general, no tienen miedo de ser confundidos, o en cualquier caso, tentados o preocupados por la homosexualidad.
Mas la sociedad moderna, si nos basamos en el contexto original del término, parece haber establecido el consenso de que aquellos que no están de acuerdo o en cualquier manera no condonan el comportamiento homosexual, de algún modo tienen miedo de ser descubiertos en sus secretas tendencias homosexuales, viven reprimidos, y en un intento por mantener su secreto oculto, tienden a rechazar violentamente a aquellos que son abiertamente homosexuales. Y que aquellos que abiertamente abrazan esta practica y actúan en sus atracciones por parejas del mismo sexo o parejas múltiples, son quienes están siendo realmente honestos.
Sin prejuicio de aquellos que prefieren vivir tan obviamente innatural estilo de vida, puedo afirmar con toda confianza que lo único que los cristianos sienten por aquellos que practican la homosexualidad, es dolor y pena y compasión y un profundo deseo que Dios abra los ojos de sus corazones y les libere de su esclavitud a un comportamiento repugnante y autodestructivo.
Los cristianos no son en ningún modo temerosos, o en contra de aquellos que optan por seguir tratando de justificar sus actitudes pecaminosas, cualquiera que esta sea, y no especialmente los homosexuales, los cuales son simplemente víctimas de su propio descarrilamiento, independientemente de las razones que los llevaron a adoptar esta práctica.
Nosotros, los cristianos somos más bien movidos y motivados a amar a nuestro prójimo, independientemente de su credo raza, color, sexo, estilo de vida u orientación sexual, y nuestro mayor deseo es que todos lleguen a recibir la gracia de Dios, y sean expuestos al conocimiento salvador de Cristo.
Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús nuestro Señor. (Romanos 6:23)

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

domingo, 6 de febrero de 2011

Mi Yugo es Fácil!

El concepto de caminar es uno que nosotros los cristianos confundimos continuamente habiendo llegado a la fe en Cristo, y solemos pasar por alto el gran privilegio de formar parte de los elegidos, mientras contendemos con nuestro propio caminar por la vida diaria, ya que tratamos de mantenernos a par con nuestros innumerables retos para sobrevivir en la selva que este mundo se ha convertido.
Así es que corremos, nos apresuramos, nos afanamos vivimos en medio de la tormenta de una vida que termina arrastrándonos en cualquier dirección, excepto al lugar al que deberíamos querer llegar. Y la mayoría de nosotros estamos conformes con los resultados, pues creemos estar haciendo nuestro trabajo, (aquellos que tienen un trabajo), mientras vemos a nuestros hijos crecer y desarrollarse, y aprender, y convertirse en adolescentes y adultos como nosotros, y así terminan copiando el modelo que les hemos enseñado, y agregan nuevos detalles a este modelo, dándoles un toque personal, antes de pasarlo a una nueva generación.
Trabaja duro, maximiza tu tiempo, estudia mucho, encuentra una esposa o un marido, ten algunos niños, y capacítalos para repetir el ciclo de nuevo.
Algunos de nosotros en algún momento de nuestras vidas llegamos a la conclusión de que es todo una farsa, una falacia, un esquema de mundo, diseñado para hacernos creer que realmente estamos logrando algo, consumiendo, produciendo y viviendo una vida de falsos deseos y pretensiones e ilusiones , llena de deseos mundanos. Necesito el último modelo, necesito uno más grande, necesito más de lo mismo, necesito uno más rápido o uno más pequeño o uno que sea más eficiente, y necesito, necesito, necesito. Y así la vida sigue, y con ella la urgencia de comprar y trabajar duro para poder pagar por más de lo que "necesitamos" y nuestro caminar diario nos lleva hacia ningún lado, porque se convierte en cualquier cosa menos un caminar.
Jesús dijo: "Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga es ligera.” (Mateo 11:29-30)
Y si nos detenemos a interpretar lo que Él esta tratando de decirnos, nos daríamos cuenta de que nuestra vida es un absurdo, un cúmulo de locuras cuidadosa y perfectamente empaquetadas para que las veamos normales y racionales. La normalidad de tener dos trabajos para poder comprar la casa más grande que no nos podemos permitir el lujo de comprar, y la cual no necesitamos, para que el mundo sepa que somos personas de éxito, es algo completamente normal en la mente de los necios. La racionalidad de tener un esposo y una esposa los cuales ambos trabajan a tiempo completo para pagar un estilo de vida el cual no llegan a disfrutar porque están demasiado ocupados trabajando, es una locura absoluta.
Nuestros niños terminan creciendo solos, por sus cuentas, y deseando tener padres que les ayuden de ves en cuando con sus tareas, o con los cuales poder jugar a la pelota una vez u otra.
Ciertamente, un gran porcentaje de la población de los países pobres del mundo no puede ni siquiera conseguir un trabajo, y tienen que agarrarse de lo que puedan encontrar para llevar alimentos a su mesa, mas estos, usualmente están mucho más cerca de sus hijos, y llevan una vida y relación familiar más significativa, pues estos aprenden a valorar lo poco que tienen.
El estilo americano nos ha enseñado a llevar una vida de desperdicios, ya que esto se ajusta al modelo económico del consumismo moderno y la acumulación de productos inútiles que nos dan la ilusión de ser ricos o "no pobres".
Sin embargo, incluso los ricos y famosos son por lo general los pobres y miserables, pobres de corazón, y miserables en sus vidas privadas, no es de extrañar que la tasa de suicidio entre los ricos es astronómica, en comparación con los casos de la clase media y los pobres.
Jesús dijo: "Llevad mi yugo y aprended de mí."
Por el bien de quienes no están familiarizados con el término, un yugo es un travesaño de madera o de metal con dos abrazaderas que atar un par de bueyes u otros animales de trabajo por el cuello para trabajar la tierra. Y la forma en que se son atados los convierte en fuerzas adjuntas y los obliga a caminar juntos. No pueden correr, y uno no puede dejar de caminar, mientras que el otro continua, pues uno arrastraría del otro, y ambos se ahogarían, este yugo requiere que ambos mantengan el mismo ritmo. Cuando ambos avanzan se mueven a paso igual, cuando ambos se detienen descansan juntos.
Esta es una metáfora del caminar en Cristo, pues la vida cristiana es un caminar diario, una entrega diaria a la voluntad de Cristo, sin preocupaciones por el mañana, sin temor por el futuro, sabiendo que caminando con Él, vamos a tener un caminar firme y constante, sin prisa, sin afán, guiados por Él conduce, aprendemos a encontrar su ritmo y las cosas siempre irán bien, porque Él siempre sabe donde debe ir, y donde debe llevarnos.
Hace un tiempo en Ohio, íbamos a predicar en una iglesia en los suburbios, y no sabiendo como llegar, estábamos parados en una gasolinera en el medio de la nada, pidiéndole dirección al Pastor a través del teléfono para poder llegar a nuestro destino, pero porque estábamos en una zona rural, la conexión era muy mala y a penas podía yo oírle, por lo que, temiendo perderme, le rogué que viniera a recogernos. El pastor finalmente llegó a donde estábamos, y lo seguimos a través de estrechas calles y caminos de tierra, hasta que, finalmente, 20 minutos más tarde, llegamos a la iglesia.
Mientras estábamos tratando de llegar a la iglesia por nuestro propio esfuerzo, tratando que obtener indicaciones para continuar hacia nuestro destino, esto parecía una tarea imposible, pero una vez que el pastor llegó, se acabaron las preocupaciones, porque el sabia exactamente a dónde iba, no teníamos necesidad de mapas o instrucciones. Solo tuvimos que seguirle, porque sabíamos que siguiéndole a el estábamos garantizados de llegar a nuestro destino.
Sucede exactamente lo mismo con nosotros, con respecto a nuestra vida espiritual, pues somos solo transeúntes en esta vida carnal transitoria, y todas las cosas que nos rodean están supuestas a ser utilizadas para la gloria de Dios, pero nos resulta imposible escuchar la voz de Dios cuando Él nos da instrucciones en medio del ruido y la interferencia del mundo. Así es que tenemos que parar! Estar quietos y esperar a que Él venga nuestro encuentro en la esquina de nuestra vida, para que podamos dejar de preocuparnos por encontrar el camino correcto, o por haber escuchado las instrucciones equivocadas, y permitirle que nos guíe mientras le seguimos.
Permítele poner la atadura de su yugo en tu cuello, y mientras el camina, camina con él, porque su yugo es fácil y su carga ligera.
Él dijo: "Venid a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo os haré descansar." (V 28) este verso nos concierne a todos y cada uno de nosotros, sin excepción.
Así que decídete a seguir a Cristo Jesús, decídete a entregar tu diario caminar a su señoría, porque Dios es amor y quiere lo que es mejor para ti, Él es Omnisciente y conoce la mejor manera de llevarte al éxito, y Él es Omnipotente, y Él te ha dotado de todas las herramientas que necesita para alcanzar la cumbre, la victoria Espiritual, la verdadera experiencia de estar conectado con Dios a través de Cristo Jesús.
Porque es Dios quien obra en vosotros el querer como el hacer para cumplir su buena voluntad. (Filipenses 2:13)
Paz y amor en Cristo Jesús y en Dios nuestro padre

Rev. José Antonio Luna
Siervo de Cristo Jesús

viernes, 28 de enero de 2011

Un Cultivo para Vida Eterna!

Al hacer una revisión de mi vida como cristiano a veces he tratado de reflexionar sobre mis logros, lo cual es equivalente a golpearme yo mismo con una toalla mojada, pues no puedo evitar el darme cuenta que mis logros son ningunos, nada, cero, nulos, vacíos, como si nunca hubiese hecho nada.. Y me golpeo en la cabeza al darme cuenta de que mucho de mi tiempo lo desperdicio en cosas triviales, mientras que todo el planeta continúa acercándose cada día más al borde de la autodestrucción.
Mientras maquillamos el sacrificio de Jesús en la cruz, mientras hacemos de su sacrificio en un pequeño y atractivo adorno el cual tendemos a llevar alrededor de nuestro cuello o colgar en la pared de la casa, preferimos olvidar que el lugar donde Jesús fue clavado en la cruz era un basurero, un lugar donde la gente solía llevar sus residuos, un lugar donde era arrojada la basura, fuera de la vista, para evadir el olor repugnante y el aspecto antiestético de la podredumbre y la decadencia.
Extrañamente. El aspecto nauseabundo de ese lugar llamado Gólgota, nos refleja una imagen clara de la condición espiritual del mundo de hoy.
Y viendo al mundo a través de los ojos de los medios de comunicación, su fétido olor y su aspecto deteriorado, me hacen temblar en la desesperación, ante la realización de mi impotencia para restaurar el que fue una vez un hermoso paraíso, creado por Dios para nuestro deleite.
Es irónico que hace varios años yo solía viajar como turista a muchos lugares del mundo y vivía maravillado de la hermosura de nuestro planeta. Luego tuve que retornar como misionero, a vivir en República Dominicana por tres años. Allí el Señor me permitió ver una imagen mas clara de la realidad. En el camino desde el aeropuerto a cada balneario o zona turística de Santo Domingo, las calles están limpias, los edificios son elegantes y bien cuidados, las tiendas están bien iluminadas y organizadas, y todo es encantador. Entonces nos movemos fuera de las carreteras principales hacia las calles y barrios aledaños, y vemos la pobreza y la miseria y la corrupción y la decadencia y la suciedad. Y todos los países del mundo, hasta donde mis ojos han podido ver son exactamente lo mismo.
Mas las condiciones en la que se encuentra cada uno de los países que he visitado, no es más que un reflejo de su condición espiritual. Vestidos en religiosidad e idolatría, se ven limpios y atractivos en el exterior, pero "llenos de huesos de muertos y suciedad en el interior" Mateo 23:27)
Y entonces medito en la conversación de Jesús con sus discípulos en el lugar llamado Sicar, en Samaria. "¿No tienen un dicho:" Es todavía cuatro meses hasta la cosecha? Yo te digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos! Porque ya están blancos para la siega. "(Juan 4:35)
Y es esta realización la que me despierta y me atormenta, mientras camino en este valle de huesos secos, y no tengo una palabra profética que les de vida. Cuando miro a las calles y centros comerciales y tiendas y bares y los lugares de corrupción llenos cada noche de sábado con las almas en busca de una salida a su miseria, y no se dan cuenta de que aquel que es fuente de agua viva que brota para la vida eterna está esperando en la puerta, listo para responder a todo aquel que clame por su nombre.
Y sé que puedo hacer más, mucho mas, porque soy un ungido del altísimo, y la carga de Jesús por las almas era más grande que cualquier otra carga en su caminar por la tierra, esta es la carga que le llevó a la cruz.
Justo antes de hablar de la cosecha Jesús dijo; "Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra" (v 34)
Y aunque hago un montón de malabares y trucos e ilusiones que me hacen parecer muy ocupado en las cosas del Señor, ¿estoy haciendo realmente lo mas importante? Pues ayudar a los pobres y los enfermos y las viudas y los huérfanos siempre será trabajo importante, pero ¿cuánto valor tiene este trabajo para la vida eterna? Si doy de comer a una persona hambrienta podría salvar su vida, pero si no le doy la comida con que yo he sido alimentado, el alimento que mi padre me dio a través de su hijo Jesucristo, yo no le estoy haciendo ningún favor, pues mañana esta persona volverá a tener hambre.
Jesús dijo: "Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis" (v 32) y este es el alimento con el cual quiero alimentar a todo el que este a mi alcance, alimento que restaura el cuerpo y el alma, alimento que renueva nuestra manera de pensar y da nueva forma a la actitud de nuestra mente, alimento que satisface nuestra hambre espiritual y nos da una nueva visión, una nueva familia, una nueva ciudadanía, y un nuevo propósito.
Jesús dijo: "Incluso ahora, el que siega, recibe salario y cultiva frutos para la vida eterna, de modo que el sembrador y el segador puedan ser ambos felices." (V 36)
Este es el salario que quiero estar recibiendo, y la comida que quiero estar comiendo, y dando de comer a cada persona con la cual pueda entran en contacto, estar haciendo la voluntad de aquel que envió a Jesús, y que me ha enviado a mí también, de modo que pueda yo continuamente estar cosechando frutos para la vida eterna. Porque Él me dio un mandamiento: "Id y haced discípulos de todas las naciones" (Mateo 28:16)
Y me doy cuenta de que consistentemente me quedo corto de sus expectativas, aunque el no me lo tome a cuenta. Pues por su maravillosa gracia he sido salvo, mediante la fe en su hijo Jesucristo, y en lugar de compartir este increíble regocijo a toda voz, y hacer el mundo un poco menos oscuro con cada alma rescatada, me dejo arrastrar por la pereza, y eso me duele. Y ruego a mi padre que me de más de su sabiduría, y más de este denuedo que me llena de ganas de evangelizar hasta que duela.
Y él me hace esta pregunta, ¿qué vas a hacer con ello? ¿De qué serviría que te de más de lo que ya tienes, si no estás haciendo suficiente con ello?
"pues a aquel que tiene se le dará más, y tendrá en abundancia. Pero al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado "(Mateo 13:12)
Gracias Señor por abrirme los ojos, y permitirme ver cuánto más todavía puedo hacer con los dones que me has dado, y cuánto más bendecido puedo ser mientras me muevo en tu reino y me convierto en un verdadero testigo de tu majestad y tu gracia.

Rev. José Antonio Luna
Siervo de Cristo Jesús

lunes, 24 de enero de 2011

La Autenticidad de tu Fe!

Los ministros de la prosperidad proclaman que no es necesario sufrir y que el Señor nos ha prometido prosperidad y éxito en la vida presente y la gloria y la exaltación en la vida venidera.
Y yo vivo avergonzado frente a esta filosofía de libertinaje, a esta doctrina de adornos y fantasías, avergonzado de ser visto como un igual con este montón de reprobados.
Pues el Señor Jesucristo nos enseña claramente que si de verdad y de todo corazón queremos vivir una vida piadosa en Cristo Jesús nuestro Señor, seremos perseguidos. (2 Timoteo 3:12)
Ahora bien, esta nota no es acerca de los falsos profetas o ministros corruptos; ese es un tema que hemos discutido abundantemente en el pasado.
Esta nota es acerca de ti, acerca la autenticidad de tu fe, acerca la veracidad de tu relación con Jesús, acerca de tu compromiso de caminar en la palabra y vivir una vida de sumisión y obediencia a Dios. Pues la Biblia también enseña que no infractor, heredará el reino de Dios (1 Corintios 6:9). Porque de eso puedes estar seguros de que nadie inmoral ni impuro ni avaro, esto es idolatría, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. (Efesios 5:5) (También en Gálatas 5:19-21)
La abundancia de razones por las que una persona puede ser distraída después de haber profesado su fe en Cristo hace que sea necesario hablar de este tema en el día de hoy. Porque es demasiado común encontrar a una persona que ha profesado un amor apasionado por Cristo, caminando en el mundo y admitiéndolo como "vida normal" sin darse cuenta de que el caminar en el mundo está plagado de manchas de idolatría, de deseos codiciosos, de celos, de envidia, de orgullo, de egoísmo, de codicia, y todo tipo de pensamientos maliciosos.
Y muchos argumentan que un verdadero cristiano no caería en tales trampas, que el Espíritu Santo no se lo permitiría, y yo contestaría que sí, tiene toda la razón.
La verdadera fe consiste en seguir la sana doctrina, y la sana doctrina se refiere a la pureza del corazón, hacer el bien, ser dueño de sí mismo, sometiéndose a Dios y a la autoridad, amar a tu vecino sea que este te haga bien o mal, y ser moderado, sincero, y diligente. En esencia, la fe verdadera es acerca de caminar en la justicia en todas las circunstancias. (Véase Tito 2) Porque Dios nos dice: "Sed santos porque yo soy santo" (Levítico 19:2).
La Biblia nos enseña que nuestra fe es un don de Dios, un favor inmerecido que nos libera de las consecuencias del pecado, y al hacerlo, también nos libera del deseo de pecar y nos conduce a una pasión extraordinaria por Cristo y a la revelación de su voluntad, la cual nos lleva a querer crecer y aprender y conocer todo lo que podamos acerca de él.
Ahora bien, el enamorarse, y el amor son dos cosas totalmente diferentes, el primero podría ser sólo un capricho, un flechazo, una atracción temporal causada por una combinación de nuestra necesidad inherente por la supervivencia y nuestra necesidad de ampliar los limites nuestro alcance, el segundo nace del conocimiento, así como de la identificación de la importancia de la vida del otro con relación a nuestra vida.
Cuando Dios nos toca, sin embargo, todas las dudas se despejan, y esta experiencia no tiene nada que ver ni con enamorarse, ni con el amor, aunque ambos están involucrados en la acción real de convertirse en un apasionado por Jesús. Este un evento sobrenatural el cual activa la transformación interior instantánea, es un acto literal de muerte y resurrección, un nacimiento espiritual sobrenatural sin precedentes. Esto no quiere decir que vamos a ver fuegos artificiales o sentir algún tipo de actividad extraña en nuestros cuerpos. Aunque en algunos casos, todo esto sucede, no es extraño que en otros casos sólo la comprensión clara de una actitud transformada se haga presente.
Por otro lado, puede haber una atracción momentánea por Cristo Jesús, la cual no implica un llamado de Dios, o un bautismo real de renacimiento.
Muchos miembros activos de la Iglesia del presente viven en este estado, se enamoraron de Cristo y pasaron su luna de miel con él, y poco a poco volvieron a su vida anterior. En muchos casos, después de haber aprendido lo suficiente acerca de la Biblia y sus mandamientos, estos seudo creyentes viven una vida cristiana errática, pecando hoy y mañana arrepintiéndose, viven una vida de tormento llena de culpa, tratando de ser fieles, pero no lográndolo, con el tiempo estos terminan por renunciar a su esfuerzo y abandonan la fe por completo. Estos, simplemente, nunca fueron verdaderos cristianos.
Debemos aclarar que a menudo muchos de estos cristianos erráticos transfieren su enamoramiento inicial al verdadero amor, y el señor finalmente les toca y son redimidos.
Es importante también, indicar que la rutina de pecado y confesión en la que muchos caen, no necesariamente implica que una persona sea un candidato a descarriarse. Muchos hermanos que han sido tocados por Dios y tenido una verdadera experiencia sobrenatural de renacimiento en el espíritu, permiten que algunos aspectos de su vida pasada mantengan un yugo en su caminar por la fe, causando que estos sigan fallando en áreas especificas de sus vidas, mientras viven una vida de victoria en otras áreas. Estas personas y todos los hermanos que estén luchando con el pecado de esta manera deben buscar el consejo de sus líderes o de un consejero cristiano, que pueda ayudarles a ser verdaderamente libres, y verdaderamente comprometidos con Jesús.
Lo más importante de todo esto, es que ser seguidor de Jesús no nos hace inmunes a las consecuencias del pecado en el mundo, y todos vamos a estar expuestos en un momento u otro al dolor y el sufrimiento,
Estos son los momentos que demuestran nuestra resiliencia, y nuestro compromiso con nuestra fe en Cristo Jesús, y los que nos llevarán al crecimiento y la madurez.
Y esta vida temporal en la carne, nos conducirá a una libertad gloriosa, si perseveramos.
En todo esto os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo hayáis tenido que sufrir todo tipo de pruebas. Estas han venido para que la autenticidad probada de vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque refinado por el fuego, es perecedero, resulte en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo. (1 Pedro 1:6-7)
Que Él sea siempre parte de tu vida, de la vida presente, y el por venir!

Rev. José Antonio Luna
Siervo de Cristo Jesús