domingo, 6 de junio de 2010

Porque Hago lo que hago?

Mientras se dirigían a la escuela esta mañana, mis hijos fruncían el ceño y se quejaban de que no voy a estar aquí mañana en la mañana para darles un beso y un abrazo en su salida hacia la escuela.

Mis hijos y yo tenemos una serie de rutinas que se han convertido en habitual. Todas las mañanas los despido en la puerta cuando salen a la escuela, cada noche alrededor de las ocho nos reunimos para la devoción, cada noche los envío a la cama en oración, y cada una de esas actividades es una parte de la alegría, del gratificante placer de la paternidad, pero lo más importante es que esta rutina es parte de quienes somos y del amor que continuamente nos damos unos a otros.
Yo no podría escapar la obligación de hacer estas cosas todos los días, porque cuando es tiempo para hacerlas mis hijos me encuentran en la casa y toda otra labor tiene que ser detenida hasta que hayamos terminado con ellas.

Algunas noches si tengo actividades de la iglesia o reuniones, mis hijos esperan hasta que yo regrese, y si llego tarde tienen gran dificultad para conciliar el sueño.

Pero cuando viajo, y esto sucede muy a menudo, las cosas tienen que ser reajustadas, y llevo conmigo el dolor de no poder besar a mis hijos al despedirlos a la puerta en las mañanas, no puedo hacer el diario devocional con ellos, no puedo ponerlos a la cama cada noche, mi esposa tiene que hacerse cargo, y aunque ellos lo entienden, se quejan de que no es lo mismo. Esto no quiere decir que mi esposa no hace un buen trabajo con la devoción o las oraciones, simplemente significa que no estoy allí, y me duele, y les duele a ellos, pero tenemos que vivir con ello, debemos aceptar las consecuencias de ser un ministro misionero, una persona a quien el Señor siempre envía a lugares extraños a predicar su palabra, a alcanzar a los perdidos, a socorrer a los necesitados.

Mis hijos ya entienden por qué hay que hacer este tipo de trabajo, y lo aceptan de mala gana, pues no hay alegría en saber que tengo que estar ausente de sus momentos tan a menudo.

Sin embargo, ¿cómo vamos a cambiar esta situación? El Señor escoge lo que hacemos y caminamos en obediencia y nos regocija el honor de poder servirle de tal manera, aunque no es pequeño sacrificio el no poder estar allí cuando mis hijos van a la cama, cuando llega el momento de su devoción, cuando van a la escuela en la mañana.

Jesús dijo: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame" (Marcos 8:34). El no dijo, si alguien quiere seguirme traiga a tu familia, o les pondré en un lugar agradable y cómodo. El dijo en voz alta: "Y cualquiera que no lleve su cruz y me sigua, no puede ser mi discípulo." (Lucas 14:27)

Él va más lejos al enseñarnos en el mismo capítulo que debemos odiar a nuestro padre, a nuestra madre, a nuestros hijos, por su propósito, no en el sentido literal, no en realidad odiando nuestra familia, sino respecto a las consecuencias del sacrificio que debemos hacer por el bien del evangelio.

Yo no voy a lugares extraños dejando solos a mi esposa y los niños por semanas a la vez porque me encanta, de hecho me duele el corazón cada vez que estoy lejos, y ellos también sufren. Y a veces debemos ir a lugares inhóspitos donde tenemos que conformarnos con lo que hay disponible, y a menudo no hay alimentos o agua o higiene alguna en estos lugares.

Pero el amor de Jesús, y la pasión por los perdidos, no cuesta poco, aunque vale la pena cada porción de sacrificio, porque no hay nada más poderoso que experimentar la presencia de Dios en tu vida, y saber que estás siendo parte de la mayor hazaña que alguien puede realizar.

"Porque muchos son llamados, pero pocos los escogidos" (Mateo 22:14). Jesús nos enseña claramente en la parábola del gran banquete cómo funcionan las cosas en el reino de los cielos.

He sido elegido para responder su llamado y yo quería ser elegido, porque hay un propósito mas grande que todas las cosas en nuestra presente vida, un propósito que va más allá de toda comprensión humana, un objetivo establecido para nosotros desde el principio de los tiempos, y el cual algunos de nosotros está dispuesto a escoger y otros no.

Mi alegría esta en poder llevar el evangelio a las naciones, que los que responderán tengan la oportunidad de escuchar. Porque, "Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo." (Joel 2:32) Pero, "¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no son enviados? Como está escrito: « ¡Cuán hermosos son los pies del que trae las buenas nuevas! '" (Romanos 10:14-15). ¡Y esta es la fuerza que me mueve!

Hay grandes necesidades materiales entre los pobres del planeta, más de la mitad de la población del mundo está muriendo de hambre según la Organización Mundial de Salud,

Con nuestros esfuerzos logramos traer aliento a muchas comunidades del tercer mundo, pero no importa lo mucho que hagamos, nunca será suficiente, sin embargo, este razonamiento nunca nos impedirá hacer lo que podamos, porque si la vida de un solo niño es salva a través de nuestros esfuerzos, ya es una gran victoria. Y no hay mayor triunfo que ver las almas de aquellos que están muriendo de hambre y sed, siendo rescatadas de la condenación eterna.

Las donaciones de los corazones compasivos nos ayudan a extender las manos a muchas comunidades del mundo Hispanoamericano que carecen de fuentes de agua potable, o de los nutrientes básicos, o recursos médicos, a muchas comunidades que han sido olvidadas por el mundo civilizado.

Y de igual manera que con nuestros limitados recursos traemos un pequeño alivio a su dolores físicos, también les traemos la buena nueva del Evangelio de Jesucristo, el cual les trae esperanza, la esperanza más grande del mundo, la esperanza de la gloria eterna ante la presencia del Señor.

¿Por qué hago lo que hago? Porque es importante para cada uno de aquellos cuyos ojos se iluminan por la esperanza, cuyo dolor es calmado aunque sea un poco, y cuyas almas son rescatadas por la eternidad.

Que el Dios del amor y la compasión, os traiga a vuestros corazones la compasión de su hijo Cristo Jesús, y que el les guíe a extender sus manos, de la manera que sea por el bien de aquellos que hoy día carecen de toda esperanza.

Para donaciones o colaboración visite nuestra pagina; www.casadesalvacion.com


Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

jueves, 3 de junio de 2010

¡Restauración!

Mientras la cizaña sofoca la inmensidad de tus cultivos, y mientras te espero Señor. Me hundo en agonizante desesperación ante la impotencia de este débil yo que trata de alcanzar y que no alcanza, y que suda y sufre en el dolor de ver barrer la hoz a través del campo y no cosecha
Este yo que pobremente pretende estar viendo lo que no puede ver, que una rama no puede producir una simple hoja, a menos que se este nutriendo de la savia de su tronco.
Porque ni una sola semilla será plantada en tierra fértil sin que el paso de tu mano sobre ella la haya fecundado primero, ni una sola planta germinará sin tu preciosa agua, ni un solo fruto crecerá sin que el jugo vital de tu Santo Espíritu la atraviese primero.
Los edificios se están desmoronando en decaimiento por el moho y la herrumbre que subyugan sus espíritus,
O están siendo invadidos por las moscas y los gusanos, mientras sus esfuerzos pestilentes te causan repugnancia.
Y yo oh Señor proclamo querer restaurar el esplendor de tu deteriorada novia, pero no tengo una voz imponente o sutil, no tengo una actitud encantadora o carismática.
Por tanto me arrojo a tus pies en clamor y desesperación, pidiéndote que Unjas más mi cabeza con aceite, que me des más de tu precioso espíritu Señor, que conviertas mi coraje en ira y mi hambre en desesperado ardor por tu dolor, para que persiga yo con más vehemencia el absorber el fruto de tu gracia. Y para que camine imperturbable e invencible, a través de los muros de sus fortalezas y corte a través de carne y hueso con la espada de tu espíritu y derribe las puertas de sus prisiones y corte a través de sus cadenas y tome control de tus posesiones, y derrame sobre ellos tu sangre preciosa, y los haga nueva vez blancos como la nieve.
Te estoy gritando a ti Señor, y puedo escuchar mi voz resonando en las paredes de mi propio descontento, al reflexionar sobre los dones y el corazón con los cuales tan misericordiosamente me has equipado, y los cuales a menudo me siento como si se hubiesen echado a dormir, mientras el reloj de mi desesperación mantiene su tic-tac, y siguen sonando obstinadamente las alarmas las cuales persisten en decirme, ve, has, se, di, actúa.
Y espero en ti Señor. Y me siento a tus pies y me aferro a sus sandalias mientras impacientemente espero.
Pues no tengo un hacer o un ser o un ir o mover o un decir, que no venga de ti señor, porque no tengo una espada con la que pueda yo cortar o abrir o barrer o penetrar si lo hiciese en mi propia energía.
Pues Tu me das la fuerza con que vivo, Tu me das el aliento que respiro, Tu has estado a mi lado todos los días de mi vida, aun en esos días en que estaba vestido yo de mugre, aun cuando estaba yo lleno de óxido y de moho y cuando las moscas y los gusanos invadían cada parte de mi alma.
Y cuando llegó mi tiempo, me sumergiste en el fruto de tu gracia, derramaste aceite sobre mi cabeza, y tu espada penetro a través de carne y hueso y derribó las puertas de mi prisión y cortaste a través de mis cadenas y tomaste control de tus posesiones, y derramaste en mí tu preciosa sangre, y me hiciste una vez más blanco como la nieve.
Todavía tengo mucho que aprender, ¿no es así señor?
Supongo que voy a sentarme aquí a tus pies, y aquí estaré aferrado a tus sandalias, y seguiré esperando con paciencia por ti.
¡Sean bendecidos!

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

miércoles, 2 de junio de 2010

La Sangre de la Esperanza!

Soy una nueva creación, y yo lo sé porque la Biblia me enseña que la sangre de Jesús fue derramada para el perdón de mis pecados y porque le he dado a él la bienvenida en mi vida como mi Señor y Salvador, todas mis miserias, toda la inmundicia en mi vida es lavada y puedo empezar de nuevo, con una vida limpia.
Pero, ¿cómo es que esto realmente funciona?, ¿cómo puede una persona que ha estado viviendo una vida de inmoralidad, de corrupción, de libertinaje, decir de repente ‘estoy limpio’ y estar verdaderamente limpia?
En aras de la concisión, vamos a omitir algunos detalles, pero les exhortamos a encontrar una explicación más exhaustiva en las referencias bíblicas que hemos añadido.
Todo se inicia con el pecado de Adán y Eva y la necesidad de que un animal sea sacrificado para cubrir su desnudez (Génesis 3:21). Dios nos presenta a continuación, la única manera a través de la cual su ira hacia nosotros puede ser apaciguada, con el derramamiento de la sangre de un animal limpio el cual es presentado ante el altar, (Génesis 4:4) Abraham entendió el significado de esta necesidad e hizo muchos sacrificios para Dios, y lo mismo hizo Isaac y Jacob y sus descendientes.
Entonces Dios les dio la Pascua a los israelitas en Egipto, mediante la cual al pintar los marcos de sus puertas con la sangre de un limpio cordero de sacrificio, las vidas de sus primogénitos fueron protegidas cuando el ángel de la muerte pasó a través de Egipto matando a todos sus hijos y animales primogénitos. (Éxodo 11:01-12:30)
Luego, en el desierto Dios le dio a Moisés un modelo del tabernáculo que se habría de construir exactamente como mostrado, pues era una copia fiel de aquel tabernáculo más grande en el Reino de los Cielos. E hizo Dios un pacto con su pueblo, mediante el cual les presentó las leyes y los mandamientos, y el cual fue sellado por el derramamiento de sangre en el tabernáculo y sobre los pergaminos y en la gente, y sobre todos los artículos que se utilizarían para el altar y para el cumplimiento de ese pacto. Dios también le dio a Israel el Arca de la Alianza en cuya cubierta se rociaba la sangre del sacrificio por el perdón de los pecados. Todo esto se explica en detalle en las Escrituras, en Éxodo 24 y 25. Sin embargo, estos acuerdos fueron temporales y estos sacrificios era necesario repetirlos una y otra vez, y el Sumo Sacerdote debía presentar la sangre de la expiación, por él y por el pueblo que representaba. Una vez al año era esto llevado a cabo en el lugar más santo, donde estaba depositada el arca de la alianza.
Y llega Jesús, y a través de su ministerio, vemos cómo Él viene a cumplir la promesa de un nuevo pacto (Jeremías 31:31-34). Él se presenta a las naciones Santo en su bautismo (Mateo 3:16), (Marcos 1:10-11). Y Él fue traspasado por nuestras rebeliones (Isaías 53:5), (Juan 19:34).
El libro de Hebreos capítulos 7 al 10 nos da un informe completo y exhaustivo del cumplimiento de la Ley y el establecimiento del nuevo pacto. Jesús es ordenado sumo sacerdote y el se presenta a sí mismo ante Dios a través del templo en el cielo después de haber derramado su sangre en el calvario.
Una vez y para siempre Jesús se presenta ante el Padre cumpliendo así la exigencia de un sacrificio de sangre por el precio que debía ser pagado por el perdón de los pecados.
Cuando Jesús entregó su espíritu en la cruz, dentro del templo la cortina del lugar santísimo se rasgó en dos (Mateo 27:50-51). Ya No habría más necesidad de sacrificio. A partir de este momento Dios seria accesible a todo aquel que quisiera llegar a él a través de Jesús.
¡Qué bendición tan maravillosa, cuan hermoso regalo nos ha sido dado por medio del sacrificio de Jesucristo! Y cuan bello escenario ha sido montado por el Señor para el rescate de la humanidad.
"Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto. ". (1 Pedro 1:18-19)
El sacrificio que Jesús hizo, él lo hizo para toda la humanidad "para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna". (John 3:16).
Esta es una maravillosa promesa de esperanza y redención. Podríamos tenerlo todo o podríamos no tienen nada en esta tierra, pero las cosas materiales son perecederas, y no tienen ningún valor cuando meditamos sobre la realidad humana.
Pero a través de Su Sangre, Jesús nos ha dado el regalo más grande, un regalo con el que puedes contar, un regalo el cual puedes llevar contigo como una bandera para siempre, la esperanza bendita, la gran expectación de la vida eterna.
Jesús es nuestra única esperanza, su sangre es la prenda en que somos vestidos al venir al altar frente al Padre, y el nos ve en la pureza de su hijo, y tenemos la vida eterna, hoy y para siempre.
Ven y reúnete con nosotros ante su altar, y permite que Su gracia sea una bendición en tu vida, y hazte dueño de la esperanza verdadera.

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

martes, 1 de junio de 2010

La Historia que aun no ha sido contada!

Cada persona tiene una historia que contar, y al reflexionar sobre los salmos de David puedo volar a través de la vida de una persona que vivió momentos de paz y de guerra, de juicios, tribulaciones y gloria, un hombre cuya vida fue cuestionada por muchos hombres y retada por muchas circunstancias y quien surgió victorioso en todos los casos, un hombre que tenía grandes debilidades y defectos; deficiencias atadas a su grandeza y a su manera humilde y su fidelidad; un hombre pecador, el cual siempre comprendió su naturaleza y, sin embargo luchó por su redención y se ganó una lugar en el reino glorioso de Dios.
David era un hombre común con una pasión extraordinaria, y esta pasión le llevó por la vida. Y esta perseverancia está en el corazón de muchos hombres y mujeres que hoy caminan imperturbables, decididos a ser los siervos que Dios les ha llamado a ser, decididos a luchar por su lugar al lado del rey de reyes y por la Gloria de Dios.
Sin embargo, la historia nos da constancia de la caída de grandes hombres quienes permitieron que su historia fuese empañada por el mal y la oscuridad y el surgimiento de muchos otros quienes vestidos en la humildad y el amor de Cristo Jesus han traido hermosas sonrisas a nuestro creador.
Supongo que ya has notado que no estoy hablando de la historia que es escrita en la tierra por los hombres, sino de una que es mucho más importante, más trascendental, y la cual no llegamos a contar hasta que el último capítulo ha sido escrito, la cual determina cual será nuestro nuevo hogar cuando la vida en la carne llega a su fin, y nuestra nueva vida comienza.
Siempre he sido un amante de la historia, aunque creo que es injusta, Pues veo como esta trae a la luz la vida del hombre, pero solo de aquellos que, o bien lograron grandes hazañas, o causaron gran dolor, pero la historia de las personas incógnitas, las cuales nunca fueron notadas porque son ‘mediocres, sin importancia’ han desaparecido en los oscuros callejones de tiempo. Sin embargo, entre estas, hay verdaderas historias de amor, pasión, tristeza, sufrimiento, heroísmo, historias que les importa a aquellos que rodeaban a quienes las vivieron, y muchas de los cuales son contadas, a veces con alegría, a veces con orgullo, o con tristeza, de una generación a la siguiente.
Mas en el Reino de los cielos todas las historias son escritas. Y si yo he de ser un escriba, estaría pidiendo sentarme en la mesa donde estas historias son escritas, pues al ver las tantas vidas que me rodean hoy día, comprendo el dolor con el que la tinta dibujará las letras en muchas de esas paginas, y sé que una tristeza abrumadora me acogerá y muchas lágrimas serán derramadas mientras escribo acerca de las innumerabless vidas que se pierden en la oscuridad eterna. Pero también sé que tendré la bendición de escribir muchas palabras de triunfo, de gloria, de alegría y exaltacion, mientras escribo en estas páginas la historia de aquellos hombres y mujeres, que al igual que David, tuvieron debilidades y fracasos, y momentos de tristeza y desesperación , pero que a través de su vida trajeron gloria a Dios y se mantuvieron firmes y decididos contra toda oposición, extendiendo su mano a los enfermos y a los hambrientos, y a aquellos que estan en las cárceles, (Mateo 25:36) y predicando un evangelio limpio, no adulterado, el evangelio de la salvación a través de la sangre del cordero. (Hechos 1:8)
Sé que una labor como ésta sería remuneradora, satisfaciente, llena de emoción y de drama, de risas y alegrías, porque sé que habrá muchos que no llegaran a ver el Reino de los cielos, pero los pocos que lo harán, tendrán una impresionante historia que contar.
Por ahora, solo pido al Señor que me permita seguir siendo su siervo para las naciones, y que me permita continuar viviendo la alegría de ver la vida de los muchos que están siendo rescatados de las garras del infierno y traídos al reino de la luz, pues al hacer esto, puedo ser parte de la historia de muchos que están logrando la mayor victoria que cualquier hombre o mujer pueda alcanzar, la victoria de poder llegar a contar su historia al Cordero de Dios, al Príncipe de la Paz, a nuestro señor Jesucristo.
Espero que al leer las letras escritas en esta historia sean ustedes inspirados a re-trazar la dirección de sus propias historias, y estén dispuestos a tomar el camino angosto el camino que conduce a la salvación y al regazo del arquitecto de todas las cosas.
Porque no podemos reescribir nuestro pasado, pero siempre podemos escribir un nuevo final para nuestro futuro!

Rev. José A. Luna
Un siervo de Cristo Jesús

lunes, 31 de mayo de 2010

¡Vence tus Preocupaciones!

¡Cuán preciosa es tu misericordia! Todos los hombres, altos y bajos, hallan refugio en la sombra de tus alas. (Salmo 36:7)
¿Alguna vez has despertado una mañana sabiendo que todo está bien, que la vida es bella y maravillosa y que no importa lo que suceda, tu y tu familia siempre van a ser felices y seguros y sus vidas siempre van a tener un significado y propósito?
¿Alguna vez has despertado simplemente sabiendo que habrán ocasionales vientos y tropezones y moretones, pero las cosas siempre estarán bien?
Estoy seguro de que todos tenemos de vez en cuando una de esas mañanas, excepto; cuando estamos sentados bajo la sombra del todopoderoso, cuando hemos encontrado el camino la verdad y la vida y hemos hecho un compromiso absoluto de seguirle, entonces esas mañanas no son nada extraño, son simplemente las mañanas de todos los días.
No existe sobre la tierra tal cosa como una persona que no tiene preocupaciones. Grandes y pequeños, ricos y pobres, sanos o enfermos, todos tenemos siempre algo de qué preocuparnos, es parte de lo que hace la vida significativa. Las preocupaciones son intrínsecas de nuestra naturaleza Humana; es más bien lo que hacemos con ellas lo que nos hace diferentes.
Para aquellos que siguen a Cristo Jesús preocupaciones son tan comunes como para los demás, pero tenemos una persona quien continuamente se involucra en nuestros asuntos y quien siempre está dispuesto a intervenir cuando estamos decididos a echar nuestras cargas a sus pies. No importa que tan fea o complicada pueda verse la situación, un fiel seguidor de Jesucristo tiene un entendimiento superior de que todo va a estar bien. Y no es porque exista algún secreto mágico el cual hará desaparecer la preocupación, aunque Dios de vez en cuando interviene, de acuerdo con su voluntad, y sobrenaturalmente pone fin a la causa de nuestras preocupaciones, pero sabemos que en todo caso, en cualquier circunstancia, cuando vivimos a los pies de Jesús, podemos con toda confianza traer nuestras preocupaciones ante el altar y Él nos levantará por encima de ellas y nos traerá ilesos al otro lado.
"Venid a mí todos ustedes que están cansados y agobiados y yo os haré descansar"; (Mateo 11:28) Esta es una invitación para cualquier persona que quiera encontrar el descanso y la paz, no importa qué tan oscura o complicada pueda parecer su situación. El señor nos ha invitado a todos a su fiesta, y Él nos pide que vengamos como estamos porque "Daré de beber a los sedientos y saciaré a los que estén agotados". (Jeremías 31:25)
La razón por la qué los cristianos (no todos los Cristianos) encontramos la paz no es porque dejamos de vivir o porque no hacemos las cosas que hay que hacer; de hecho el cristianismo invita a la audacia y la determinación en el manejo de cada situación, nos enseña que somos hacedores y que debemos lanzarnos al mundo y confrontar cada situación de frente para lograr ponerla bajo nuestros pies. tanto el antiguo como el nuevo testamento nos enseñan que es ambos el valor y la determinación quienes convierten cada batalla en una victoria, pero la Biblia también nos enseña que nunca hemos de lanzarnos a la batalla por nuestro propio esfuerzo, y que debemos siempre consultar con el Todopoderoso y actuar conforme a su consejo. También nos enseña que si aprendemos a depender totalmente de Él en cada aspecto de nuestras vidas. Los problemas se harán menos frecuentes y menos complicados con el tiempo. Si tenemos la sabiduría de aprender a vivir según sus instrucciones, nuestras vidas serán transformadas y nuestro cuidado estará siempre en sus manos.
Si esto suena descabellado para usted, pregunte a cualquier seguidor de Cristo, o váyase directamente a la fuente, y pregúntele al Maestro. Excepto, para obtener una respuesta de Él, usted deberá poner todo su corazón en ello. Y sinceramente desear con todas tus fuerzas escuchar su voz.
El Señor nos dice: " ¡Venid, todos los que tienen sed, Venid a las aguas, y los que no tienen dinero Venid, comprad y comed! Venid, comprad vino y leche sin dinero y sin precio." (Isaías 55:1) esto es una invitación abierta para todos.
Y Nosotros les invitamos en nombre de Jesús a encontrar esa paz y ese amor que tanto han anhelado, todo lo que tienen que hacer es preguntar.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:7)
El que habita al abrigo del Altísimo se acoge a la sombra del Omnipotente. (Salmo 91:1)
¡Qué un derramamiento de paz les envuelva a todos plenamente!

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

sábado, 29 de mayo de 2010

La Idolatria de Hombres!

Hace un par de noches estuve mirando brevemente un popular programa en la televisión secular llamado American Idol, y miraba como al cerrar, esta temporada, como ellos le llaman, se estaba presentando un cierto tipo de reconocimiento a la persona que ha producido el espectáculo por los últimos diez años.
Mientras las imágenes escapaban de la pantalla, yo reflexionaba acerca del título del programa, y lo bien que este encaja en lo que estas personas hacen. Al mismo tiempo meditaba sobre la manera en que el mundo ha destrozado, escupido, pisoteado, y defecado sobre el primer mandamiento de Dios. No pude evitar ver en mi mente imágenes de personas recibiendo medallas, placas, lazos y coronas. Igualmente pasaban por mi mente imágenes de adulación y adoración y reverencia e idolatría de personas de carne y hueso, de personas falibles como tú y yo.
La idolatría de seres humanos se ha convertido en una empresa tal, que hoy día las universidades y las escuelas de estudios superiores han desarrollado especialidades, maestrías y doctorados en el campo de esta materia.
Y la gente puede ir a la escuela y recibir entrenamiento para convertirse en expertos en hacer grandes ídolos de cualquier Pedro o Juan.
Sólo en los Estados Unidos, podríamos señalar a Hollywood, Las Vegas y Broadway, como perfectos ejemplos de lugares especializados en fabricar "estrellas".
Hoy día Tenemos la "industria del entretenimiento", la cual ya se ha dividido en sub sectores como la “industria de la Música" o “la industria del Cine" o “la industria de los Deportes" y podríamos seguir enumerando muchas otras “industrias” dedicadas a tal propósito
En todos los campos imaginables hemos instituido un sistema no sólo para exaltar la capacidad, o las cualidades naturales o aprendidas de seres humanos ordinarios, sino hacer de ellos “dioses”. Y nos hemos dedicado descaradamente a esta tarea con regocijo, como si fuera una gran cosa la que estamos haciendo, como si no hubiese pecado en ello, especialmente el pecado mas aborrecido por Dios.
Lo más espeluznante de esta despreciable práctica es que los “evangélicos” la han importado al cuerpo de Cristo. Hoy nos encontramos con que cada denominación cristiana ha sido infectada por esta nauseabunda enfermedad, y podemos identificar entre los “hermanos” cristianos, "Músicos", "evangelistas", "apóstoles" e incluso "pastores": quienes están siendo adorados por sus seguidores y quienes de buena gana y sin vergüenza alguna aceptan tal adoración.
Es suficientemente grave que el mundo haya rechazado a Dios y a nuestro Señor Jesucristo de manera flagrante con esta practica inmunda, pero el hecho de que nosotros estemos, no sólo siendo imitadores del mundo, pero igualmente practicando tales aberraciones, Amerita un grito de ira y de protesta por parte de los santos.
Yo no me avergüenzo del evangelio. "Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela, una justicia que es por fe de principio a fin, tal como está escrito:" El justo vivirá por la fe "(Romanos 1:17)
Y es que la justicia de Dios me hace avergonzarme de tener que gritar al mundo que existe tal práctica entre los cristianos. aunque son aquellos que practican tal libertinaje los que deberían avergonzarse, los que deben arrepentirse y venir al trono de gracia para el perdón de sus pecados, porque su insensatez absurda los condena a la maldición eterna, pues en sus prácticas, están arrastrando a miles de almas al infierno con ellos.
En cuanto a aquellos que siguen a estas personas, y se dejan engañar, siendo atraídos por estas prácticas demoníacas, debo advertirles que abran los ojos.
La Biblia es categóricamente clara "No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te hagas ningún ídolo en forma de cualquier cosa arriba en el cielo o abajo en la tierra o en las aguas abajo". (Éxodo 20:3-4).
Y Dios dijo en Ezequiel 6:9b; Se acordarán de cómo sufrí por culpa de su corazón adúltero, y de cómo se apartaron de mí y se fueron tras sus ídolos malolientes. ¡Sentirán asco de ellos mismos por todas las maldades que hicieron y por sus obras repugnantes!
La idolatría de cualquier tipo es una práctica pagana, la cual fue introducida en la iglesia por los católicos, una práctica en cuyo ejercicio el mundo se regocija. El mundo necesita la salvación y nos corresponde a nosotros guiarlos al arrepentimiento para el perdón de sus pecados, pero ¿cómo podemos hacerlo si nosotros mismos estamos realizando estas detestables prácticas?
La Biblia nos enseña en 1Corintios 10:7; no sean idólatras, como algunos de ellos, según está escrito: "El pueblo se sentó a comer y beber y se levantó para disfrutar de la juerga pagana".
Creo que aquellos que vivimos en el evangelio de Jesucristo conocemos las consecuencias de serle infiel a Dios, y nos corresponde a nosotros abrir los ojos de aquellos que están involucrados en tales prácticas, o de aquellos que viven en el engaño, creyendo que son salvos, aunque están llevando una vida de pecado.
La Biblia dice en Efesios 5:5, porque de esto pueden estar seguros: que no persona inmoral, impura o codiciosa – esta persona es un idólatra - tendrá herencia en el reino de Cristo y de Dios.
Podría citar cientos de pasajes tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, que expresan claramente el disgusto con el que Dios ve la idolatría.
Sé salvo, sigue solo al Señor Jesucristo y sus enseñanzas, y no te dejes engañar por las doctrinas de los hombres.
Con mis bendiciones, en el nombre de Jesús. Amén

Rev. José A. Luna
Siervo de Cristo Jesús

miércoles, 26 de mayo de 2010

Expresar a Dios!

La mejor manera de decirle a Dios que tu le amas es haciendo las cosas que a el le agradan, obedeciendo sus mandamientos, leyendo su palabra, hablándole a otros acerca del señor, mejor aun, siendo un testimonio vivo de su presencia en tu vida.
Para muchos esto es algo imposible- en algunos casos porque no conocen a Dios y no tienen la capacidad de expresar lo que no conocen- en otros casos es simplemente carnalidad o temor o ignorancia
Carnalidad, porque no pueden separarse de las cosas del mundo, porque tienen a Dios pero es como si no lo tuvieran, pues las atracciones de la carne los llevan a vivir en continua derrota. No pueden dejar de pensar y actuar en los intereses personales, en las placeres del mundo, en la comodidad y el lujo y la banalidad, en la envidia y el orgullo y la ambición, son personas sencillamente doblegadas y esclavizadas por la lujuria de la carne y de los ojos y el orgullo de la vida.(1 Juan 2:16) se olvidan que la fe llama a creer en Dios y abandonar todos esos sentimientos mundanos, en amar al prójimo como a si mismo, (Mateo 22:39) y rendir las cosas del mundo a los Pies de Cristo Jesús, en morir en la carne para que Cristo pueda vivir en ellos. (Colosenses 2:20)
El Miedo, porque no entendemos que satanás ya ha sido derrotado y permitimos que sus influencias afecten nuestras vidas; (1 Juan 4:4) o porque nos atamos a la vida en el mundo como sino hubiese otra vida, no nos atrevemos a tomar riesgos, a lanzarnos con valentía y denuedo a servirle al Rey de Reyes. El miedo es una de las herramientas del diablo para mantenernos en la derrota espiritual, para mantenernos alejados del llamado que Dios a hecho en nuestras vidas (Romanos 8:31). Cuando vamos a testificar, se nos pone la lengua pesada, cuando vamos a estudiar nos da sueño, o las distracciones nos mantienen alejados de la palabra, nos distraemos constantemente y la oración se hace confusa y tosca.
El miedo es una mentira que no debería existir en nuestros corazones, y cuando interfiere con nuestra vida en Cristo deberíamos reprenderlo y rechazarlo en v6z alta para dejarle saber a satanás que sus maquinaciones han sido descubiertas y que ya no funcionan. Y con respecto a hablar u orar, si al principio no puedes hacerlo, escríbelo, yo mismo escribo mis oraciones frecuentemente, pues es una manera de regresar y reflexionar en ellas y de ver como Dios ha obrado en mi vida...
La ignorancia es una de una de las causas mayores de la derrota espiritual, hombres y mujeres dispuestos y hambrientos por la fe y por Cristo Jesús, a veces se pierden por falta de conocimiento (Oseas 4:6) se dejan engañar y terminan pecando o esclavizados a doctrinas de demonios, a doctrinas de hombres, o a leyes y tradiciones que no son de Dios. La ignorancia produce temor, inseguridad, y falta de fe. La manera de combatir esta enfermedad es estudiando la palabra, es leyendo la Biblia todos los días y orando al señor para que nos de discernimiento; es congregándose con hermanos que hacen lo mismo, y compartiendo la palabra con ellos es buscando y preguntando. En todo lugar y en todo momento existe la oportunidad de aprender algo nuevo. Debemos atrevernos a ser curiosos. Y si el pastor no nos esta enseñando busquemos quien nos enseñe, el pastor tiene la obligación de instruir a sus ovejas, si no lo esta haciendo quizás deberías considerar discutirlo con el, o ponerte de acuerdo con los hermanos y establecer un programa entre ustedes. Si el pastor no esta de acuerdo entonces necesitas otro pastor u otra iglesia.
Aquellos que no conocen a Dios no pueden agradarle.
Algunas personas no están interesadas en conocer a Dios; a estos les recomiendo meditar sobre sus vidas y ver como Dios ha intervenido en ellas aun cuando no lo quieran admitir, a través de su creación y de las bendiciones que han recibido, en sus hogares, en sus familias, en sus propios cuerpos. También les recomiendo pensar en la posibilidad de que ciertamente existe una vida para el espíritu después que el cuerpo muera, y de que si este es el caso, nos gustaría que ese espíritu nuestro vaya a un lugar de deleites y placeres y no a un lugar de tormento y miseria. Y si esto no es suficiente, les recomiendo tomar el riesgo de preguntarle al mismo Dios, de todo corazón, y el les dará la respuesta.
Aquellos que no conocen a Dios porque no han tenido la oportunidad de conocerle, no necesitan mas que acercarse a el por si mismos, y decirle ‘señor, yo quiero conocerte, ven a mi corazón y muéstrame el camino a ti, necesito que seas mi señor y mi salvador’
Si haces esto veras como tu vida comenzara a cambiar y el señor se acercara a ti y comenzara a obrar en tu vida de manera sobrenatural, solo debes continuar leyendo su palabra y hablando con el todos los días, en cada oportunidad que tengas, en vos alta o en tu mente. Y no te preocupes por lo que los demás piensen, al final, es tu salvación al que cuenta.
Si necesitas ayuda, contáctanos, será un placer hablar contigo.
Que Dios te de la valentía y el hambre por su conocimiento y que sus bendiciones lluevan en tu vida de manera abundante.

Rev. José A Luna
Siervo de Cristo Jesús